sábado, diciembre 3, 2022
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La indigna consecuencia social de estar y vivir condicionado

David Marnes

NEW YORK.- Observando, estudiando, y siguiendo de cerca, el comportamiento de algunos colegas, amigos, y conocidos, por sus opiniones, escritos, comentarios, argumentos, ponencias y críticas, en el debate de las ideas, podemos comprender, y entender la lógica de sus comportamientos, las razones del cómo y porqué, así como también su aferrado culto casi ciego, a todo lo que piense, haga, y disponga sea bien o mal, el US imperio.

Veamos:

Desde la salida de vientre al mundo capitalista, sin importar lugar, país o continente, algunos colegas, amigos y conocidos han sidos inoculados, criados, y condicionado bajo la manta de una cultura alienista, extraña, impulsiva dogmática sin cuestionamiento alguno, a todo lo que brota, sale y se propaga tal cual un tsunami, de las entrañas del US imperio. Esa inoculación viral y su posterior condicionamiento mental de nuestros socios ha sido brutal y penetrante. Tan profunda que lo poco que queda de la educación mental originaria, tan solo se limita quizás, a la educación familiar, el aroma del olor yodado de las playas, y los chismes, pleitos y payasadas de los políticos del patio en su competencia por hacerse mas ricos de lo que son. Todos viven de la utopía de la prensa imperial gringa de que lo correcto es vivir como vive el 1%, y odiar y rechazar los restantes 99%, por vagos, haraganes, perdedores y sin deseos de progresar. Todos estos conceptos plantados como semillas en las mentes de nuestros amigos, ha ocurrido, no por deseo o convicciones propias, sino más bien, por la propaganda gringa que les hace creer a ellos la fantasía de que llegar y lograr ser Bill Gate, Steve Jobs, o Donald Trump, es tan fácil (sin estudiar bien la procedencia de los millones de estos personajes) como coger un mango bajito de la mata de la esquina.

Muy parecido con las modas las cuales van y vienen, nuestros amigos cuando jóvenes resistían entregarse a las injusticias, abusos y desigualdades del capitalismo salvaje y opresor, soñaban con «ideas de izquierda» (como si la izquierdismo tan solo fuese un concepto de jóvenes y no de todas las edades), criticaban a la policía y el ejército por represores y asesinos, culpaban a los ricos de hacer millones sin trabajar, el desempleo rampante, la falta de estudio, y eran tan críticos que hasta las telenovelas no se les escapaban, por ser dizque modelos importados de elementos culturales de atraso y embrutecimiento. En sus tiempos de juventud, las posiciones de nuestros amigos despertaban esperanzas, se sentía allí siempre esa energía positiva, el espíritu de triunfo, y nunca mirar para atrás aún ni para ver que guardia, policía, o chivato los perseguían.

Con el pasar del tiempo, la vejez, las frustraciones mentales, la ignorancia acumulada, y el veneno del trabajo mediático de los poderosos dueños de los instrumentos mediáticos, nuestros amigos comenzaron a sucumbir, derivando y migrando hacia las posiciones neoliberales capitalistas, forzados a dejar de pensar por sí mismos, y a aceptar gradualmente los lineamientos de la derecha bajos falsas promesas, perdiendo así, casi todos el espíritu crítico de lucha, y conciencia adquirida durante esa juventud que hoy deniegan. Para quien esto escribe, y otros que corroboran conmigo, resulta curioso y hasta risible que al recordarles a nuestros amigos sus metamorfosis de aquellos tiempos donde eran capaces de pensar y hacer conciencia por sí mismos y compararlos con el vivir de ahora, la actualidad donde ya no piensan y deciden por ellos mismos sino más bien, por los que otros les dicen qué pensar y decidir, sus respuestas siempre son las mismas: «Es que eran tiempos de juventud».

Desde luego, somos todos más viejitos, es la ley de la vida; pero las ideas no mueren, las convicciones no se traicionan, incluso con la vejez. Nuestros amigos ahora contrarios a su juventud, casi todos reciben órdenes sin cuestionarlas, y las cumplen a carta cabal, sin importarles e incluso darse cuenta que en las mayorías de los casos están afilando cuchillos para sus propias gargantas. La dignidad, los valores dignos de independencia, y ser libre les importa un bledo, pues se creen protegidos por el que ellos piensan erróneamente es el Dios todopoderoso, el Imperio. Ya no tienen el don de discernir pues lo perdieron en el engaño, se sienten cómodo siendo vagos mentales viendo televisión, y pensando basura capitalista de consumo, ya no necesitan pensar pues otros piensan por ellos, tan solo seguir órdenes y cumplir con lo que oyen, leen, o escriben sus amos en los medios «prostituidos» del Imperio.

Con la vejez, nuestros amigos se quedaron huérfanos porque cuando las circunstancias les exigieron pensar, tener criterio propio, no pudieron y fracasaron. Frustrados y desesperados, ahora culpan a las izquierdas, al socialismo, al comunismo; entonces, buscaron alguien que les dijera qué hacer, a quién seguir, sin importar que el camino señalado fuera errado, cruel, criminal, corrupto o ladrón. La dependencia no les permite vivir sin un buey (el Imperio) por, delante y con una «campana» colgando del cuello que el imperio le suena, o le toca para señalarles el camino donde ir y que hacer. Les aterra que el imperio los deje solos, pues para nuestros amigos no existe ni sirve nada fuera de la burbuja del imperio. Para ellos el mundo comienza y termina en el US imperio, como por obra divina, o por mandamiento de Dios todopoderoso; a pesar de que nada de ello usted lo encuentre escrito ni en el viejo ni el nuevo testamento.

Nuestros amigos, son nulos, ceros, ignoran todo lo que está fuera del imperio, es una especie de haber sufrido una cirugía macro-cerebral, donde les extirparon toda la parte del cerebro que tiene que ver con la mayoría del mundo y sustituida con la parte que tiene que ver tan solo con USA y nada más. Los argumentos de nuestros amigos, son argumentos nulos, sin ideas propias, y cuando se les acaban sus argumentos, acuden al campo socialistas a revivir los muertos, y episodios; para pescar en río revuelto. Cuando les conviene, acusan a los Rusos, y los Chinos de Capitalistas, y socios del US imperio; pero cuando no les conviene, como está, sucediendo ahora, entonces vomitan todo tipo de maldiciones contra los malditos comunistas Rusos, y Chinos aun cuando la URSS, y Mao se fueron hace mucho tiempo. Ahora Kim Jong Un es capitalista, y en «Love» con el emperador Trump; pero cuando las cosas salen mal entonces Kim Jong un, vuelve a ser un maldito criminal, comunista, al que hay que guindar por las bolas. Así son nuestros amigos, bailan, al son de la música del Imperio, les guste o no la música, el hecho es bailar, porque es el imperio quien lo pide y lo demanda. En fin, actúan, como los fascistas, con ataques personales, el odio, y el egoísmo denigrante de todo aquel que no sea adepto, e incondicional al amo imperial. Es una especie de entrenamiento, para cuando este imperio llegue a su última fase, cerca de su colapso inminente, implante un fascismo implacable aun peor del Fascismo que Hitler intentó plantar en Alemania y el Mundo.

Pero nuestros amigos, aun con una educación precaria capitalistas, han pasados por escuelas, algunos han estudiado incluso en países socialistas, vienen la mayoría de morder el polvo de la pobreza capitalista, y muchos todavía siguen mordiendo el polvo y con duros sacrificios y limitaciones, viven, o mejor dicho «Tienen la ilusión de vivir el sueño norteamericano». Con su precaria educación, la cual en la mayoría de los casos no les garantiza un trabajo y muchos, endeudados hasta la coronilla con los llamados préstamos de los bancos chupasangre capitalista, o la ayuda del «Diablo», tienen la ventaja de no ser parte de los millones de analfabetos que el imperio le niega la educación, pues un ser educado es difícil de engañar, y creer las falacias propagandísticas del sistema capitalista que los oprime.

Dados estos precarios atributos de educación, algunos de nuestros amigos, no se pueden considerar ignorantes, y analfabetos, de «cepa y cepillo», como la mayoría, que viven y se desenvuelven, en un sistema capitalista mediocre. Como mínimo, aun siendo capitalistas inoculados, sin conciencia, es de esperarse de ellos por lo menos cierta independencia de criterios propios, y no ser copias y condicionados por otros. Se esperaría otra posición incluso no socialista ni comunistas, pues esto implica muchos años de estudio político, y trabajo de concientización, lo cual no es tarea de los oportunistas que viven del consumo y el trabajo ajeno de los demás. Pero al menos otra referencia social, otro camino, el que quieran que les permita ser críticos, pero con oídos, ojos, cerebro, mentes y conciencia propia. Desgraciadamente para nuestros amigos nada de esto es importante.

Sus maestros capitalistas les dicen que nada de esto es necesario o importante. Tan solo basta el camino fácil de plegarse y arrodillarse al «fuerte», al imperio, al poder. No correr riesgo, ir a lo seguro, al oportunismo. Quizá cansados ya de aventuras dizque de juventud, de que ya no estamos jóvenes, sino viejos, y hay que asegurar la «papa», la dádiva, «el dao», la «Libreta Americana», la de los cupones, de las cual viven decenas de millones de ciudadanos de EEUU, en el país más rico del mundo. Adoran la libreta americana; pero odian a la cubana, aunque las dos sean y se llamen «libreta» y cumplan los mismos fines. Pero pal carajo con la dignidad humana mientras no sea la libreta cubana, esa comunista, la mala, la de Fidel, la de Cuba. Prefieren y sueñan con vivir como «la pequeña cofradía», la de los exclusivistas, la del grupito mezquino, egoístas, y perversos. Desean y quieren la «grandeza y los privilegios del 1%, la «del sálvese quien pueda y al resto, las mayorías del 99% que se lo lleve el mismo Satanás».

Nuestros inoculados neoliberales disfrutan la mezquindad, la justifican, lo consideran normal, dicen «Que el mundo siempre ha sido así, aunque sea mentira». Así, por ejemplo, cuando los pueblos sufren, gritan por su libertad, lloran sus muertos, se resisten ser robados o explotados, nuestros amigos, se tapan los oídos; se niegan a oír o escuchar esos gritos o lamentos. Pero se quitan los tapones para oír y divertirse cuando el imperio da sus órdenes, truenan sus cánones, y sus bombas caen sobre los países y pueblos indefensos e inocentes. Prefieren el salto de la pulga al vuelo del águila con el machete debajo del ala.

El neoliberalismo, ha convertido a nuestros amigos, en copias de los medios y programas de televisión del imperio, como bocinas y altoparlantes sumisos de los tiranos (del imperio), y defensores de cuanta basura, o disparate salgan del estómago de la bestia imperial. Se sienten con aires de grandeza y orgullosos de haberse convertidos en cómplices y en participantes ciegos del camino al desastre en que nos tienen sometido y viviendo, las hordas imperialistas. Se sienten parte del sueño, cuando no entienden que son más bien parte de la pesadilla y el insomnio.

Para ellos, todo aquel que piense un poquito diferente de los engendros de las mentiras del imperio hay que cazarlo tal como si fuera una cacería humana de un zorro en el bosque. Sus argumentos son pobres, repetitivos, y todos son ecos del pasado, cuando el imperio era amo y señor del mundo; cuando nadie se atrevía u osaba desafiarlo como ahora sucede. Acusan al que no piense ni se arrodille como ellos al imperio, de comunistas, de socialistas, de estalinistas, y cuando nada de eso les da frutos, entonces acuden a las trivialidades de acusar de «Malagradecidos», de «Antipatriota», de «Escupir la mano del que te da la comida». Estas mismas prácticas lo hacían los fascistas alemanes con los Judíos cuando estos reclamaban sus derechos, criticaban los abusos Hitlerianos, y las brutalidades del nuevo y naciente Imperio Alemán de conquistar al mundo e imponer una dictadura global. Tal cual persigue, pretende, y quiere hacer el perverso y último imperio sobre la faz de la tierra. Para los seguidores ciegos del actual régimen imperial, todo lo que hace y dice el imperio, tiene que ser creíble incluso sin pruebas y datos que los comprueben. Para los sumisos, los serviles, si vienen de fuentes del imperio, todas mentiras son verdades; y las verdades son mentiras, si no vienen de fuertes del imperio, no importa que sean estas por la fuerza, o por sumisión.

En conclusión, para nuestros condicionados amigos, el padre nuestro de cada día se resume en el dicho: «el que se mete con mi 1%, aunque ningunos lleguemos a ser parte de ese club, con mi amo, el US imperio, los atacaremos». «Los que pidan cuentas, los que señalan fallas y faltas, los que critiquen y no se arrodillen al Dios Imperial», Serán nuestros enemigos». Y así, «para nuestros amigos, siempre será mejor adorar al opresor», siempre y cuando el opresor, se llame el US imperio; y odiar a los oprimidos, aunque los oprimidos sean ellos mismos, sus socios, y sus familiares».

Por David Marnes

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