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Intrusos en el Sistema Monetario Internacional

Uno de los anhelos de la humanidad civilizada ha sido la utilización de una moneda que sirva como medio de pago universal. Desde Carlomagno hasta nuestros días, emperadores y jefes de Estados, promovieron diversos esquemas para establecer su hegemonía y poder, a través de la fijación de un tipo de dinero que identifique su señoreaje. Muchos fueron los inconvenientes generados por la espontaneidad de naciones, reinos e imperios de generar sus propias monedas para ser usadas como medio de pago.

Históricamente, las guerras entre comunidades y pueblos se financiaban con las emisiones de dinero, representadas por monedas y papel moneda. Esta situación se mantuvo hasta mediado del Siglo XX. En la mayoría de las veces dichas emisiones generaban distorsión en las economías de los pueblos involucrados en las contiendas bélicas. Prueba de ello, fueron las crisis económicas surgidas de las Primera y Segunda Guerras Mundiales, debido a las inflaciones galopantes que afectaron a todos los países del mundo.

Tanto la Conferencia de Bretton Wood como las creaciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, durante los años 1946 a 1973, buscaron soluciones para establecer un sistema monetario internacional con capacidad de controlar las emisiones de moneda y papel moneda que sirviera de medio de pago en las transferencias de bienes y servicios, en especial para el comercio exterior. Para tales fines se tomaron en consideración los tipos de monedas con la capacidad de servir como divisas internacionales, tales como: el dólar, el euro, la libra esterlina, el rublo, el yen el yuan y la rupia. Desde luego, todas esas monedas calificadas como “monedas fuertes”, deben ser emitidas por los respectivos bancos centrales, para la aprobación de su circulación a nivel local e internacional.

Por los acuerdos de Bretton Wood, los países firmantes con arraigo legal, podían emitir dinero en monedas y papel moneda, con la instauración de una entidad superior denominada Banco Central. En la República Dominicana, con la creación del Banco Central de la Republica Dominicana, dejo de circular el dólar estadounidense para ser sustituida por un tipo de dinero denominado peso dominicano, como moneda de curso legal, con la facultad de servir de masa monetaria y medio de pago en el territorio nacional.

Como consecuencia de los avances tecnológicos a nivel mundial, muchas han sido las innovaciones que la tecnología ha aportado a los países. En diversas ocasiones, ha servido para bien de la humanidad, pero en otras, solo han satisfecho apetencias personales. Entre esas apetencias personales, ahora el sistema monetario internacional está recibiendo los embastes de un intruso con intenciones sujetas a evaluar.

El 31 de octubre del 2008, un personaje desconocido, que se hace llamar Satoshi Nakamoto, creo la primera criptomoneda, con el nombre de Bitcoin. A partir de esa fecha las imitaciones se han proliferado al extremo de que, en la actualidad existen decenas de criptomonedas, con la intención de convertirse en criptodivisas y activos virtuales. Como intrusos en cualquier economía, ya sea esta local o internacional, lo que procuran es crear un efecto inflacionario en los mercados donde se introduzcan de manera virulenta.

En los periódicos de circulación nacional, fechados el día 1ro. de octubre de 2021, el Banco Central de la República Dominicana, alerta lo que había escrito en un comunicado publicado el 27 de junio de 2017, en su calidad de única entidad superior, facultada para la emisión de los billetes y monedas, conforme a las disposiciones de la Ley Monetaria y Financiera numero 183-02. Advierte, además a la población la promoción de diferentes criptomonedas alusivas con símbolos patrios, lo que podría confundir a la ciudadanía.

Los creadores de criptomonedas, conocidos como mineros, confían en “cadenas de bloques virtuales” que servirían para proteger sus “inversiones” en un tipo de moneda cuyo respaldo lo constituye un “clip” o un “doble clip”. Estos intentos de hacer dinero, sustituyendo las funciones, el arraigo, el respaldo institucional de un Banco Central, es difícil que prospere; puesto que, el apoyo del Estado ha sido rechazar en su totalidad, la intromisión de monedas virtuales, debido a la volatilidad de las mismas, puesto que su difusión ha servido para especular con los incautos.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

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