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Ramon Pérez Martínez (Macorís). Consecuencia de un Cambio de Izquierda a Derecha

NEW YORK.- Murió recientemente el Ing. Ramón Pérez Martínez, mejor conocido por Macorís, o jefe de la banda colora, la cual, en la década de los 70s, sembró terror, muerte, y dolor en los barrios pobres de Santo Domingo, y otras ciudades del interior del país. Sus familiares, amigos, socios, beneficiarios, funcionarios, y miembros de su partido, el PRSC, lamentan su muerte. Otros, víctimas de sus acciones, y familiares de sus víctimas, se alegran de su muerte, y lamentan, que se fue al más allá, junto a su mentor, y verdadero intelectual creador de esa banda paramilitar el también fallecido general Enríquez Pérez y Pérez, sin ver sido juzgado ninguno de los dos, ante la ley por todos los crímenes de esa funesta, y satánica organización criminal, Banda Colora. Muchos desconocen, que Macorís, fue un personaje fruto de la vida política de izquierda y de las luchas armadas barriales político-partidistas, de las alas extremas del MPD, y el PACOREDO en las décadas de los 60s y 70s. Se puede afirmar que fue militante de izquierda en esas décadas del movimiento 14 de junio, y luego del desprendimiento de esa organización, paso a formar parte de las luchas fratricidas armadas entre las facciones radicales del 14 de junio y el MPD, principalmente en las barriadas pobres de la ciudad de Santo Domingo y otras ciudades del país. Pero muchos se preguntan: Cuales fueron las causas que permitieron a Ramón Pérez Martínez, “brincar la tablita” de la izquierda hacia la derecha, y aún peor, ¿dirigir una banda terrorista como la banda colora? Unos dicen, que fue una decisión personal de defensa, ante una suposición de que el PACOREDO le había dictado su sentencia de muerte. Ver las declaraciones de “Santiago Moquete” en el programa Revista 110, de Julito Hazim. Otros, diferimos de esta versión. De todos modos, la realidad es que Macorís, se llevó este secreto a la tumba. Con el objetivo de echar un poco de luz, a esta incógnita, tratare arrojar un poco de luz valiéndome de los instrumentos de Psicoanálisis humano. Veamos:
El ser humano, y créalo o no, Macorís fue uno de ellos, además de contar con varios órganos encargados de controlar y gobernar el cuerpo, también cuenta con los así llamados “hemisferios ideológicos”, los cuales yo prefiero llamar: hemisferio de izquierda, y hemisferio de derecha. En Macorís, su crianza, la educación, las oportunidades y las relaciones sociales, y el entorno cultural en general en que le tocó vivir produjeron en el un “crecimiento” mayor de uno de los hemisferios sobre el otro.

El Ing. Ramón Pérez Martínez, cociente de saberlo o no, reconociéndolo el o no, proclamándolo el o no, lo puso a pensar y/o actuar como una persona “de izquierda”, por lo menos en la primera etapa de su vida.

Pero cada persona, así como Macorís, y por razones dialécticas, así sea de izquierda o de derecha, siempre conserva dentro de su cavidad craneana otro hemisferio cerebral ideológico con el cual no se identifica, y lo oculta, y casi siempre luego lo revela como traición. Como prueba de ello, podemos citar el caso de un famoso comandante guerrillero, del frente Farabundo Martí, o FLMN, “comandante Villalobos”, del Salvador, quien dé connotado estratega guerrillero paso a ser catedrático en Harvard, EE. UU., y asesor de derecha de muchos lideres neoliberales (incluyendo al expresidente, Álvaro Uribe, Colombia), de centro y sur América.

Pero también sucede lo contrario, la correlación cerebral –ideológica, se invierte, y se dé el cambio desde la derecha hacia la izquierda. Tenemos, el caso del coronel Francisco Alberto Caamaño, quien se llenó de gloria, dignidad, y prestigio, como líder de la revolución de abril del 1965, defendiendo la constitución del 1963, y la soberanía del país, ante la invasión de los EE. UU., la cual ahogo en sangre, las aspiraciones de libertad, independencia y soberanía de los dominicanos. También el cambio conlleva pagar un precio bastante alto como el que tuvo que pagar el mismo coronel Caamaño con su fusilamiento después de ser herido y hecho prisionero por los militares dominicanos, o como el que tuvieron que pagar el monseñor Arnulfo Romero, y el padre Camilo Torres, los cuales murieron asesinados por los esbirros militares derechistas del Salvador y Colombia.

La respuesta del gobierno de Balaguer, y sus más salvajes generales, incluyendo el principal, el ya fallecido General Enríquez Pérez y Pérez, hacia los comandos de la resistencia a la dictadura de Balaguer, fue la creación de una fuerza “paramilitar” equipada con todo tipo de equipo militar, y encargada con licencia para matar a mansalva a cuantos izquierdistas les viniese en gana, y sembrar el terror en los barrios y calles de la ciudad de Santo Domingo, todo esto con el apoyo de la Policía Nacional, su jefe Pérez y Pérez, y el mismo presidente Balaguer, aunque este cínicamente lo negaba diciendo que eran obras de incontrolables; pero que el mismo Balaguer controlaba. Pero toda organización, no importa su perfil, necesita de un líder que la dirija, y la recomendación vino desde la sindicatura del ayuntamiento de la capital desde las oficinas de este sindico, el fallecido Guarionex Lluberes, y donde trabajaba Ramón Pérez Martínez.

El Doctor Plinio Matos Moquete, una vez me dijo, basadas en sus experiencias políticas, y de luchador revolucionario, que el peor traidor, y el que más daño provoca a la lucha revolucionaria, es aquel que fue de izquierda y se pasa hacia la derecha. Varias razones llevaron, al Ing. Ramon Pérez Martínez, a aceptar y dirigir esa siniestra criminal y terrorista organización por cuyos crímenes, y acciones ni el, ni el general Pérez y Pérez, nunca fueron juzgados en la justicia. Ramon Pérez Martínez, fue un personaje muy ambicioso, inteligente, y auto convencido de que él tenía que estar, y vivir entre los grandes, y los poderosos, del país, y que de esa trayectoria nadie lo desviaría caiga quien caiga y cueste lo que cueste. También, el transcurso del tiempo, y las condiciones materiales y subjetivas que rodearon a Macorís, en muchos casos concretos relacionados con sus discrepancias, y ambiciones, con otros lideres de izquierda. Esto claro, provoco que su hemisferio craneal más “desarrollado”, en este caso el de izquierda, disminuyera, gradualmente se equilibrara con el de la derecha, y finalmente sucumbiera, y cediera ante el hemisferio de derecha, así convirtiéndose, en uno de los más serviles funcionarios de la dictadura de Balaguer, y su régimen sangriento, llegando a ser, aparte de jefe de la banda colora, a ser administrador cientos de millones de dólares, al frente de la antigua CDE, y la urbanización de una gran parte de la ciudad de Santo Domingo, incluyendo la construcción puentes, carreteras, edificios, y áreas verdes, como los trabajos de embellecimientos de la antigua carretera que lleva hacia boca chica y otros pueblos del este. Tal y como él lo había enviciado, llego al menos hasta donde quería estar. Amaso, mucho poder económico, y político e incluso llego a ser uno de los dirigentes principales del PRSC, y hasta postularse como precandidato por el PRSC, pues también quería ser presidente, aunque su enfermedad le troncharon sus planes.

Ramón Pérez Martines, fue un hombre de riesgo, de jugársela, costar lo que costara, y en varias ocasiones los reveses, y los fracasos, llego a revertirlo en triunfos, y levantarse de nuevo. Un hecho sangriento, y repugnante, lo llevo a otra etapa de su vida, y a una expulsión o deportación del país. Para protegerlo y blindarlo de una muerte segura, o simplemente, para ponerlo a “enfriar” lejos del país, ya que era el dominicano más “caliente” y más odiado debido a la naturaleza del crimen: El asesinato de 5 estudiantes miembros del club Héctor J Díaz, a manos de una patrulla de la Policía Nacional. A raíz de ese bochornoso crimen, el país quedo estremecido, forzando al presidente Balaguer a destituir al general Pérez y Pérez, y ser reemplazado por el general Neit Rafael Nivar Seijas, quien de inmediato hizo preso a Macorís, presionándolo a confesar que el asesinato era de su responsabilidad y del general Pérez y Pérez. No mucho tiempo después de este horrible episodio, Macorís, fue deportado a Suecia. En Estocolmo, capital de Suecia, lo conocí, y tuve la oportunidad de conversar con él, y preguntarle, por el crimen de los 5 del club Héctor J Díaz, y otros sucesos de su experiencia como jefe de la banda colora. Nunca lo escuche decir ningún arrepentimiento de sus actividades en la banda colara. Tan solo se limitaba a decir que esa fue una época pasada de su vida y que, para él estaba terminada, todos sus esfuerzos estaban encaminados a graduarse de ingeniero civil de la universidad de Estocolmo, y retornar a la República Dominicana a construir presas, carreteras, y otras obras civiles, así lo afirmaba. Lo que, si siempre negó, que el fuese el responsable de la muerte de los cincos estudiantes. Según su relato, el crimen fue cometido por el comandante de una patrulla de la PN, el teniente hijo del general Braulio Álvarez, y así, se lo comunicó al general Neit Rafael Nivar Seijas. Esa noche, de acuerdo con Macorís, el teniente y la patrulla embriagados todos, querían dar muerte al coronel Manuel Ramón Montes Arache, sobre quien tenían informaciones que se encontraba tomando tragos con unos amigos, en el viejo hotel Holidays In, ubicado en los terrenos del viejo hotel Jaragua. Cuando el teniente, y sus sicarios de la PN, llegaron allí, ya Montes Arache, se había marchado, lo persiguieron por unos momentos, pero al final desistieron, seguro por miedo y falta de “cocos” ya que el objetivo no era poca cosa. El teniente, enfurecido, frustrado, embriagado, y con hambre de venganza, por no poder haber matado a Montes Arache, más adelante se encontraron con los cinco estudiantes del Club Héctor J. Diaz, los hicieron presos, y luego el teniente lo fue matando uno por uno mientras los tiraban a las calles según lo iban asesinando.

Sin dudas que Macorís, tal como me relato en Estocolmo, se graduó de Ingeniero civil, regreso al país, y desde luego, llego como la auyama, con la flor en el trasero. Sus mentores, incluyendo el general Pérez y Pérez, altos funcionarios del gobierno de Balaguer, y colaboradores de la embajada americana, lo recibieron con jugosos empleos, y posiciones, los cuales lo posicionaron, para su ascenso meteórico en posiciones administrativa, y de dirección, como fue su primer empleo, a cargo del embellecimiento ambiental de la autopista de las Américas, y la posición de Vicepresidente de la compañía transnacional Harris, en el país y el caribe, Presidente de la CDE, así como responsable de la renovación, y construcción de numerosas obras civiles en la capital. Cuando me toco felicitarlo siempre me decía lo mismo: “No es tanto lo que tu conoces de la profesión, sino a quien tu conoces, y a quien tú te arrimas”. En esto definitivamente, fue un genio, y lo exploto al máximo, para su propio beneficio, para algunos de su círculo íntimo, sus familiares, socios y relacionados.

Aunque Ramón Pérez Martínez siempre tuvo la oportunidad de defenderse de todas las atrocidades, crímenes, abusos, terrorismo, y amasar una cuantiosa fortuna, nunca quiso defenderse ante el país de las imputaciones criminales como jefe de la banda que se les imputan. Las razones, son especulativas, ya que todavía nadie sabe por qué no lo hizo. Especulo, quizás que de hacerlo hecho hubiese caído en una espada de doble filo: Si lo decía todo, hubiese tenido que delatar a su mentor y principal benefactor el general Pérez y Pérez, y con esto hubiese puesto en peligro su vida propia, su fortuna, y las de sus herederos. Auto incriminarse, y admitir sus responsabilidades en la banda colora, tampoco era una buena opción, pues podría ver sido incriminado, juzgado, y hallado culpable, y también haberlo perdido todo. En su conciencia ninguna de las dos opciones resultó halagadoras para Macorís, por lo cual opto por guardar silencio, y dejar las cosas así, y llevárselo todo al infierno.

De Macorís, se puede decir que fue un Judas. Pero no un Judas al estilo de Judas Iscariote, el original, el cual delató a Cristo ante los romanos, a cambio de las 30 monedas de plata. Judas, delato a un hombre, a Jesús, al campesino de Galilea. El judas Macorís, no traiciono a un hombre, sino a toda una izquierda, al futuro y los jóvenes más brillante del país. A una izquierda, asediada, satanizada, y perseguida a muerte, por las peores escorias del aparato del estado criminal del gobierno de Balaguer y sus hordas de asesinos. No lo hizo por 30 monedas, lo hizo por mucho más, por venganza, por ambición material, por poder político, y económico, por grandeza, por llegar a ser y vivir entre las elites de los que más tienen, y los que más disponen. Y hay que admitirlo, lo logro, ¿pero a qué precio?, a cuantas víctimas?, ¿a cuantos sufrimientos?, ¿y llantos de madres que perdieron sus hijos, y seres queridos?

Judas, contrario al Judas Macorís, supo hacer conciencia, para saber dimensionar lo terrible que había hecho, y a quién había sacrificado. Quiso devolver las monedas, pero no tuvo éxito en querer lavar sus culpas. Así que, en su «arrepentimiento» y horrorizado por sus actos de traición, y utilizando su última decisión como algo de honor, de lo que quedaba en su alma, tuvo el valor, y decidió colgarse poniéndole fin a su vida. Macorís, el otro Judas, no tuvo ese valor, como algo de honor de arrepentirse, y prefirió que la muerte se lo llevase hacia dónde van los que nunca se arrepienten de sus crímenes.

Por David Marnes
Ingeniero, MSEE, BSEE, y MSEd

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