Hace unos días vimos en la prensa nacional las imágenes de un grupo de personas bailando bachata en un lugar que decían era una estación de trenes en Rusia, y se describía como una celebración de que se celebraba la reapertura de los vuelos directos desde ese país hasta la República Dominicana lo cual, en una situación normal, debería ser motivo de alegría porque todos sabemos que para los rusos la República Dominicana. es un destino turístico soñado.
Solo que no estamos en una situación normal, nos encontramos todavía en medio de una pandemia que sigue desarrollándose de modo activo en diversas partes del mundo, y precisamente Rusia se ha convertido en las últimas semanas en uno de los focos de atención mundial por el aumento exponencial de los casos de forma repentina, tanto que el Presidente de ese país Vladimir Putin, acaba de declarar una semana de vacaciones obligatorias para intentar mantener a los rusos dentro de sus hogares, es decir una emergencia sanitaria con otro nombre.
Lo mismo está sucediendo en el Reino Unido, que ya ha levantado todas las restricciones para la movilidad de sus habitantes, descontinuó el uso de mascarillas (que era obligatorio), abrió las puertas a los fanáticos para que asistieran masivamente a los partidos de fútbol e incluso abrió sus fronteras con muy pocas restricciones, pero es hoy en día el país europeo con más casos diarios, sobre 50,000, y las cifras de muertes comienza a subir mientras se acerca la temporada invernal, lo que ha elevado al máximo las alarmas en las islas británicas.
- ¿Cuál es el problema tanto en Rusia como el Reino Unido que parece haber descarrilado lo que parecía ya controlado?
Pues la aparición de una nueva variante, una modificación de la variante Delta, que es la predominante en todo el mundo, y ha sido llamada DELTA PLUS o también variante AK.4.2, que ha demostrado ser un 10% más infecciosa que la Delta, y hay que recordar que esta es de 3 a 4 veces más infecciosa que la variante salvaje de Wuhan.
Estamos entonces frente a una nueva amenaza directa hacia la República Dominicana, donde mantenemos vuelos directos tanto con Rusia como con el Reino Unido, y creemos que ante otro problema agregado al que ya tenemos con la expansión de la variante Delta y aumento de los casos con una tasa de positividad al dia de hoy de un 18%, lo correcto debe ser comenzar a pedir pruebas de vacunación a los viajeros que lleguen de esos dos países.
Estamos más que conscientes de que sugerencias como esta han caído en oídos sordos en reiteradas ocasiones frente a autoridades que solo han pensado en mantener nuestros puntos de entrada abiertos y sin restricciones con el objetivo de lo ellos han llamado ¨proteger el turismo¨.
Pero en este caso hablamos de que no es posible que a un nacional dominicano se le exija una tarjeta de vacunación para entrar a un supermercado, mientras a un extranjero proveniente de una zona de alto riesgo infeccioso como Rusia o el Reino Unido, en este caso particular, no se le haga ninguna exigencia frente a lo que pareciera podría ser una amenaza directa para nuestra población.
Hasta ahora los estudios preliminares han demostrado que la Variante Delta Plus ya es responsable del 6% de las nuevas infecciones en el Reino Unido, y que es resistente al uso del tratamiento con Anticuerpos Monoclonales, aunque las vacunas han demostrado ser efectivas para evitar el agravamiento de los pacientes, aunque no así en la disminución de la tasa de infección.
En el caso de Rusia, debemos tener en cuenta que es uno de los países con menor tasa de vacunación del mundo, pues su población no tiene confianza en la vacuna Sputnik V, que no ha sido aun aprobada por la Organización Mundial de la Salud, y por lo tanto la probabilidad de que lleguen a nuestro país miles de viajeros sin haber sido vacunados y portadores de la AK.2.4 o Delta Plus es altamente probable.
Lo racional en este caso, es establecer las mismas restricciones que se han convertido en obligatorias dentro de la República Dominicana, donde se restringe el ingreso a supermercados, centros de diversión, restaurantes y cualquier lugar público a quienes no están vacunados, y si lo hacemos con nuestros ciudadanos, no existe una sola razón válida para no exigirlo con los extranjeros, sobretodo los que llegan de lugares que como Rusia y el Reino Unido están camino hacia otra ola de casos con una variante cuyos efectos y comportamiento aún son impredecibles.
Por Humberto Salazar



