NEW YORK.- Para cualquier país con un gobierno respetable, digno, independiente, y soberano, ser miembro de una organización tan descarada y desgraciada como la OEA debe constituir una vergüenza. Y si resulta ser miembro todavía, lo correcto es pues abandonar esa putrefacta organización, y mandarla “pal carajo”, y dejarla sola, con sus verdaderos dueños, los Estados Unidos y Canadá.
La OEA fue pensada, creada, y fundada por los EE. UU. a comienzo de la guerra fría con el único objetivo de controlar, dominar, doblegar, dirigir y hacer y deshacer lo que les diera la gana con todos los países de la región incluyendo los 3 más grande Brasil, Argentina, y México, para preservar sus intereses capitalistas en América Latina, y por eso ellos la instalaron no en una capital de los países miembros de las Américas, sino en la capital del Imperio, en Washington, DC.
El país o los países que tomen la decisión de salir de la OEA estarán tomando un paso correcto, firme, y gigantesco hacia su libertad y desarrollo independiente, de lo que ha significado décadas de agresiones, golpes de estado, invasiones, bloqueos, y sanciones por los Estados Unidos, su imperio hegemónico, y sus países y gobiernos títeres que, desde el seno de esa perversa y desprestigiada organización, ha cometido todo tipo de atropellos incluyendo invasiones militares, golpes de estado, sanciones, y cuanta madre le ha venido en ganas, contra todos los países de la Patria Grande, sin ninguna excepción.
La OEA, como agente verdugo de los norteamericanos, cuenta con varias herramientas, para llevar a cabo todas sus fechorías ilegales contra los países latinoamericanos. La primera es la propia “Carta de la OEA”, la cual contempla como norma: «la no intervención de ningún Estado en los asuntos internos de otros»; pero que la OEA, y su principal dueño, los Estados Unidos violan sistemáticamente, siempre que le dé la gana de hacerlo.
La primera víctima de la OEA y su nefasta carta le toco sufrir a Guatemala y su presidente Jacobo Árbenz en 1954, apenas 6 años de ser fundada esta infame organización. Elegido en elecciones libres, democráticas, y avalada por la propia OEA y su amo Estados Unidos, Don Jacobo, cumpliendo con una promesa de campaña, intento llevar a cabo una reforma agraria para distribuir las tierras productivas más equitativamente entre los campesinos sin tierras. Esa sola medida, fue más que suficiente para que los Estados Unidos señalaran a Jacobo Árbenz y su gobierno de comunista, derrocarlo, y ordenar a la OEA avalar su derrocamiento, y sepultar a Guatemala en una espiral violencia que todavía persiste hasta hoy día.
La segunda víctima de la carta de la OEA, por nivel de importancia le toco a Cuba y a su pueblo. La OEA por órdenes de los Estados Unidos, y a todos sus miembros ordeno que expulsaran al pueblo cubano de la organización. Lo cual todos los miembros como perritos falderos de los Estados Unidos accedieron cumplir las órdenes (con la honrosa excepción de México), y a constituirse también, en verdugos de las penurias y adversidades que desde entonces ha transitado el pueblo cubano, como consecuencia del bloqueo financiero, comercial y cultural impuesto por Estados Unidos que siguió a la expulsión de Cuba.
En el 1965, la victima elegida fueron los dominicanos. Aplicando de nuevo la miserable carta de la OEA por órdenes de EE. UU. a todos sus miembros, avalo y legalizo la invasión por 42,000 marinos de la República Dominicana, ahogando en sangre las aspiraciones de los dominicanos de restablecer su gobierno legalmente elegido democráticamente y derrocado a apenas 7 meses.
después. Las consecuencias nefastas, y violenta de esa invasión las sufren los dominicanos hasta el día de hoy. La invasión de la RD avalado por la OEA fue la primera invasión que contó con el aval colectivo de los Estados miembros de la OEA, con las honrosas excepciones de Cuba, la cual había sido expulsada y México que se negó a ser parte de esa infamia. Pero eso no es todo. La famosa Carta de la OEA, no termina con los 3 ejemplos más arriba señalados.
La invasión de Granada en 1983, y el asesinato de su líder, Maurice Bishop, juntos a muchos obreros civiles cubanos de la construcción, quienes se encontraban en Granada construyendo un aeropuerto.
Otra violación de la Carta de la OEA por órdenes norteamericana fue la invasión de Panamá, en 1989. Esta vez el objetivo fue hacer preso a otro jefe de estado, el asesino de Omar Torrijos, y perrito faldero de los gringos en Panamá, quien le había desobedecido a ellos en el negocio de las drogas. Como en los tiempos del viejo oeste, llegaron matando a todo aquel que estuviese en su camino, hicieron preso a Manuel Noriega, y se lo llevaron como botín de guerra, y lo encerraron en un calabozo como castigo por desobediencia, y precedente, y ejemplo para otros lideres Latinoamericanos.
Aparte de la infame Carta, la OEA también cuenta con “La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, o CIDH”, el “Comité Jurídico Interamericano, o (CJI)”, “La Organización Panamericana de la Salud, o (OPS)”, y el más cínico de todos, “El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, o (TIAR)”. Todas estas ramas de la OEA tienen sus sedes no in ningún país latinoamericano, como debiera ser, sino más bien, en la casa del dueño de la OEA, es decir en Washington, DC. Todas estas comisiones e instituciones están ahí para ser aplicadas a los países y gobiernos que los Estados Unidos y sus títeres deciden de antemano, nunca para los propios Estados Unidos o Canadá: hoy día llámense Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela. ¿Porque la CIDH no se le aplica al gobierno represivo narcoestado de Colombia, y violador de los derechos de los colombianos que llevan meses siendo reprimidos, y muchos asesinados por militares colombiano? ¿Porque tampoco no se hace lo mismo con los abusos, encarcelamientos, y asesinatos de los indios Mapuches en Chile? ¿Porque no está preso por narcotraficante y enjuiciado por la (CJI), el narco presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández? Las respuestas a todas estas interrogantes son obvias: Todos son perritos falderos y títeres de los Estados Unidos y debido a ellos la OEA tiene ordenes de no tocar a ninguno de ellos a menos que desobedezcan al amo como lo hizo Manuel Noriega, y todos hoy día, sabemos cómo termino el miserable Noriega.
Pero el colmo de los colmos es el TIAR, cuyo objetivo es usar la fuerza militar cuando un país de las Américas es atacado o sus intereses violados por otro país ubicado fuera de las Américas. En 1982 durante la guerra de “Las Malvinas” entre Argentina e Inglaterra. La OEA por órdenes de los Estados Unidos se metió la lengua donde no nunca le da el sol, y los propios Estados Unidos en lugar de salir en defensa, apoyo logístico y militar a Argentina basado en el TIAR, hizo todo lo contrario y se fue al lado de los ingleses, dándole todo tipo de apoyo logístico, e inteligencia sobre las fuerzas militares argentinas, las cuales, como consecuencia, fueron derrotadas miserablemente.
Son incalculables los daños que la OEA desde su fundación en el 1948 por órdenes de los Estados Unidos le ha hecho a los países y pueblos de la Patria Grande. La OEA y los países lacayos que la componen, han sido cómplices de las políticas de rapiña y saqueo que los gobiernos de los EEUU, han ordenado en base a una infame política denominada por ellos la “Doctrina Monroe” que en esencia lo que quiere decir y significa es que “los países de América Latina, léase todos, sin excepción, incluyendo a Brasil (sin importar el idioma que hablen), les pertenece, y por lo tanto es su patio trasero, y tienen el derecho (que nadie les ha dado) a hacer todo lo que les vengas en nada, sin que nada ni nadie pueda oponerse». En otras palabras, América (del sur, centro y el caribe) pertenece a los americanos de Estados Unidos, y este, ha sido un Principio que ha tomado para sí las elites norteamericanas, para considerar a los países vecinos de Suramérica, Centroamérica, y el Caribe, y todos sus pueblos, el mal llamado y denigrante «Patio trasero». Esta versión denigrante para todos los que tenemos dignidad y convicción de ser de la Patria Grande, ha sido reforzado y hecha suya, por las mayorías de las élites sinvergüenzas, cipayos, serviles, y obedientes gobernantes de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.
En julio de 2009, cuarenta y siete años después de la expulsión de Cuba, la OEA se reunió en Honduras y dejó sin efecto la resolución número VI del 31 de enero de 1962 que expulsaba a Cuba. Aunque la decisión de 2009 represento una gran victoria de la perseverancia y la verticalidad de la Revolución cubana, frente a los incontables y a la vez infructuosos intentos por destruirla por los Estados Unidos, y la OEA, Cuba revolucionaria decidió no reintegrarse a una organización tan desprestigiada e impertinente como la OEA.
El 27 de abril de 2019, Venezuela dio por terminada su membresía en la OEA, y denunció su permanencia en una institución nacida para doblegar naciones, y declarando la fecha como un día de júbilo nacional, que restituyo a todos los venezolanos, la Soberanía perdida en beneficio de la dominación imperialista de EE. UU. En el tiempo de espera para que Venezuela se retirara, los Estados Unidos, y la OEA, hicieron todos los esfuerzos para que Venezuela no se retira de forma Voluntaria, sino suspendida como hicieron con Cuba en el 1962. La idea era transmitir a la región y a los países un “mensaje de castigo” a aquellos gobiernos que tomaran una postura contraria a los intereses de Estados Unidos. Pero fracasaron rotundamente. No lograron obtener los votos necesarios para concretar como hicieron con Cuba, sus nefastos propósitos, y Venezuela salió de la OEA voluntariamente por la puerta grande. Las salidas de Cuba, y luego Venezuela por disposición propias, constituye un gran ejemplo para otros países que también reprochan la OEA y su lacayo papel de gendarme de los Estados Unidos y sus planes de dominación de los países latinoamericanos.
Siguiendo las salidas de Cuba y Venezuela, ahora el turno le toco a Nicaragua. Por boca de su canciller, Denis Moncada, Nicaragua ha iniciado de forma oficial el proceso de salida de la OEA ante lo que el Gobierno nicaragüense considera “continuas muestras de injerencia” en los asuntos internos del país. El presidente, Daniel Ortega, ha procedido a presentar al secretario de la organización, Luis Almagro, una denuncia por “intromisión” en los asuntos internos y el consiguiente deseo del país de “abandonar la OEA.
Recientemente, y previo a la última cumbre de la CELAC, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pidió el reemplazo de la Organización de Estados Americanos (OEA) por un nuevo organismo que integre a todos los países de América Latina y el Caribe y resuelva los conflictos entre ellos. “La propuesta es, ni más ni menos, que construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, nuestra realidad y a nuestras identidades. En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto en asuntos de derechos humanos y de democracia”.
El otrora canciller de la “Dignidad», el cubano Raúl Roa, y Fidel, acuñaron el término «Ministerio de Colonias de Estados Unidos» para la desprestigiada OEA. Ministerio de colonias puesto que la OEA, es una organización dócil, obediente, y sumisa a los intereses de los Estados Unidos, que no hace más que recibir las órdenes y directrices que emanen desde Washington. ¿Cuándo la OEA se ha pronunciado entorno a las agresiones que ha sufrido Cuba? ¿Cuándo la OEA se ha pronunciado sobre las agresiones que ha sufrido Venezuela incluyendo el Golpe de Estado de 2002? ¿Bolivia y el golpe de Estado a Evo? ¿El golpe de Estado a Mel Zelaya, en Honduras? ¿Cuándo la OEA ha denunciado los fraudes electorales acontecidos en las elecciones de los Estados Unidos? ¿Y de todo lo que aquí ha ocurrido en los últimos años, incluyendo la infamia de Haití, y su pueblo?
Raúl Roa, y Fidel acertaron y no se equivocaron, al otorgarles a la OEA la definición de ministerio, pues no ha habido golpe de Estado, invasión militar, o sanciones de EE. UU., que no recibiera el plácet o visto bueno de esa infame organización.
La historia de los pueblos de América Latina y el Caribe, están marcadas por el signo de la violencia imperialista, hasta nuestros días. «Los hechos históricos demuestran la política hegemónica de Estados Unidos en nuestra región y el papel repugnante de la OEA como odioso instrumento del poderoso país». Todo Latinoamericano, cuya conciencia este construida de una base sólida, y de principios, no quiere ni siquiera oír mencionar el infame nombre de la OEA.
Esa basura de institución no ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos; es la encarnación de la traición, y la barbarie. Si sumamos todas las acciones agresivas de las que fue cómplice la OEA, estas alcanzan cientos de miles de vidas y acumulan decenas de años sangrientos». «Algún día, en tiempos no muy lejanos, muchos países pedirán perdón por haber pertenecido a ella».
Bolivia, Cuba, Venezuela, Nicaragua, y el resto de los países de la Patria Grande, libres y soberanos, y con trabajo, esfuerzo, e integración, en los anales del tiempo, serán un ejemplo para la creación de una nueva organización de naciones soberanas y dignas, que sustituya a la OEA, y se la dejen sola a sus dueños los EE. UU. y Canadá.
Por David Marnes
MS Educ, BSEE, MSEE



