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Punta Catalina, fideicomiso, corrupción, y hablar con el ombligo

Desde su llegada a la presidencia el “gobernador” Abinader, se ha ocupado en salir a través de los medios de comunicación para hablar acerca de las problemáticas del país; algo que no es cuestionable, si el objetivo es mantener la población informada de estos problemas y presentar soluciones a los mismos. Sin embargo, cuando de hablar se trata, el gobernador de turno, en vez de hablarle al pueblo parece que a quien les habla es a su propio ombligo, y a sus socios cachanchanes millonarios empresarios.

El gobernador Abinader, le encanta que la población lo escuche, el clama que lo oigan; pero resulta que a él no le gusta escuchar a la ciudadanía y prefiere ignorarla cuando les piden que resuelva los problemas que han venido perjudicando a los dominicanos y que mantienen a la población muy preocupada, y bajo estrés. En sus alocuciones no se cansa de hablar de las inversiones, turismo, crecimiento económico, y de pintarles a los dominicanos pajaritos en el cielo para crear una ilusión de que todo está bien, y que el país es un “paraíso”, aunque lo sea tan solo para sus amigos empresarios millonarios.

Él, no se ha dirigido a la nación, por ejemplo, para abordar el tema de los bajos salario, él no presta atención y ha excluido de su discurso como los dominicanos subsisten cada día, tampoco, habla del alto nivel de inflación que se vive en el país y como esta ha logrado aniquilar el poder adquisitivo de todos aquellos con suerte de contar con un trabajo. No habla del rampante desempleo que viven hoy día los dominicanos. No habla acerca de cuáles serán las medidas efectivas que tomará para lograr mejorar los altos precios del combustible en el país y sus derivados, problema este que está ocasionando hechos lamentables en y los que viven del transporte.

Esto evidentemente ha generado un mayor deterioro de la calidad de vida de los dominicanos. Todo parece indicar que la estrategia de gobierno del cambio pareciera ser que al negarse a reconocer un problema es hacer creer que este no existe. Asimismo, la mayoría de este país, esperan que el gobierno se pronuncie referente a las medidas que asumirá para mejorar las condiciones de la salud pública; pero mientras las mayorías esperan esas palabras que pudieran servir de gran aliento, el gobierno presenta al coronavirus como la única enfermedad mortal que atenta contra los dominicanos, cuando hasta los niños saben que no es así.

Las mayorías de padres y madres de niños y niñas esperan que el gobernador Abinader les hable acerca de las medidas que se tomaran para mejorar la educación pública del país, usando los ingresos de las inversiones, turismo, remesas, crecimiento económico, etc., que tanto Abinader le gusta hablar, ya que, en los últimos años debido a la ausencia de recursos financieros, profesores, y materiales en las aulas se ha generado un gran deterioro en la cantidad y calidad de esta.

Recientemente el gobernador Abinader se vio forzado a dirigirse al país a remediar una medida de corrupción sobre la planta Punta Catalina. Se trato de una afirmación sin sentido, dirigida, quizá, a su propio ombligo, y a los empresarios, y socios millonarios que lo rodean. Nadie con un poquito de sensatez, sintiendo la realidad que vivimos en el país, puede creer que el contrato (llamado por ellos Fideicomiso) negociado de espalda a pueblo, y único dueño de Punta Catalina no fue un contrato oneroso adjudicado por 30 años por un decreto del propio Abinader a un supuesto comité técnico compuesto de 5 persona y encabezado por el millonario empresario Celso Marranzini. ¿Pero que es un Fideicomiso y para qué sirve? Veamos:

El fideicomiso es una institución sucesoria que permite al testador encargar a una persona la administración o conservación de determinados bienes para entregarlos a otro en un momento dado. El testador es la persona que decide libremente sobre sus bienes para después de su fallecimiento, a través de un documento en el que se expresan las últimas voluntades denominado testamento. De forma condensada, se puede definir testador como la persona que hace testamento. De ahí que también se conozca como sustitución fideicomisaria, ya que permite al testador designar a un heredero directo y otro indirecto, que se sucederán en la posesión de su herencia. Pero Punta Catalina es un bien público, es decir, su dueño es el pueblo, todos los dominicanos. Solo el pueblo por medio de un Referéndum tiene derecho a decidir y votar que hacer con Punta Catalina. No obstante, el gobierno, sin consultar al soberano y dueño de este bien público, le ha entregado por medio de un decreto, y bajo un contrato plagado de corrupciones, este bien público a cinco empresarios socios millonarios por 30 años.

Veamos:

1. El contrato les permite a Celso Marranzini, y sus cuatro socios en el comité nombrar a sus suplentes, es decir como si Punta Catalina fuese patrimonio propio de él, o ellos, y no un bien público propiedad de los dominicanos.

2. El contrato estipula que los 5 del comité técnico puede tomar prestados recursos financieros por un valor del 100% de la planta sin tener ningún control externo que los vigile, y los controle. Esto incluye tener derecho a elegir cuanto coger prestado, elegir ellos las instituciones de préstamos, y todo esto sin ser supervisados por nada, ni nadie.

3. A los 30 años de terminar el Contrato o “Fideicomiso” toda la deuda acumulada por estos 5 individuos del famoso comité técnico debe ser saldada no por ellos, sino por el estado dominicano, o lo que es lo mismo, el pueblo dominicano, es decir los ciudadanos de a pie, serán los responsables de pagar esta deuda.

4. Bajo los lineamientos del contrato, los 5 “fideicomisitos” tienen vía libre para hacer las compras que se requieran en el contrato sin estar sujetos a las leyes de compras y contrataciones públicas, que regulan las instituciones públicas, ya que Punta Catalina es un bien público.

Sin dudas que el Fideicomiso-Contrato-Punta Catalina es un colosal fraude y acto de corrupción llevado a cabo por el gobierno del cambio y sus dirigentes empresarios millonarios encabezado por el propio gobernador de turno en palacio. Lo que realmente se esconde detrás de ese “mafioso contrato” es la privatización de Punta Catalina, y todos sabemos de antemano quienes terminaran siendo los dueños. La cámara de diputados actuando como un “Sello Gomigrafo” del gobierno, ya lo aprobó sin ninguna vista pública, ni debate público, ni la intervención del soberano dueño de la planta. Que nadie se haga ilusiones cuando el contrato llegue al senado, pues allí pasara lo mismo que en la cámara de diputados. ¿Y de la oposición qué? ¡Bien gracias! Quien dijo que en RD existe oposición. Tienen todas las herramientas amarradas para su futura privatización y desde ahora podemos predecir que la planta terminara en las manos de una de las familias millonarias dueñas del país, y quienes controlan el gobierno de Abinader. Punta Catalina demuestra una vez más como este gobierno y todos los anteriores manejan irresponsablemente los bienes públicos propiedad de todos los dominicanos, y como son traspasados a mafiosos empresarios millonarios, funcionarios y amigos del gobierno, sin ninguna consecuencia legal que lo impida ni del ministerio público, ni la procuraduría, ni nadie que este comprometido en hacer justicia.

Podemos señalar con total responsabilidad, que esta burocracia política, y este gobierno, y todos los anteriores son indiferente ante todas las adversidades que el pueblo dominicano ha venido enfrentando en las últimas décadas. Este gobierno, al igual que todos los demás no muestran en lo más mínimo una pizca de decencia moral para ponerle un freno a su conducta mezquina, y a su práctica poco solidaria con las demandas del pueblo, y de no corregirse, quedará en evidencia que el gobierno del cambio no es más que un gran fraude y una continuación de más de lo mismo del desastroso gobierno anterior del PLD.

Ing. David Marnes
MS Ed., MSEE, BSEE.

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