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Rafael Corporán, diez años después

NEW YORK.- Rafael Corporán de los Santos fue un dominicano pobre, como la gran mayoría de sus compatriotas, que luchó con tesón y trabajo para salir de la miseria. Salió de ella, pero nunca olvidó a los que no tuvieron la suerte de prosperar y creó un emporio empresarial y radial que puso al servicio exclusivo, se pudiera decir, de los más necesitados.

Fue igualmente un ente de unificación de la familia dominicana. En la política tu­vo el arte de saber que a ella se va a servir y sirvió, desde el Ayuntamiento del Distri­to nacional, y desde su posición de amigo y aliado en determinado momento de pre­sidentes y líderes y de partidos en el ejerci­cio del poder.

Corporán estuvo en la radio y luego en la televisión y se sirvió de esos me­dios para paliar en la medida de lo posible las grandes necesidades de los pobres.

Diez años después de su muerte ese gran domi­nicano merece ser recordado con respeto y amor, y sería justo ponerlo en igualdad de condiciones con otras figuras de su estatura y bohemia y dedicarle una calle, o una es­tación de la nueva línea del Metro de Santo Domingo, más que merecido acto de reco­nocimiento a un ser humano excepcional.

POR ELÍAS BARRERA CORPORÁN

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