lunes, julio 4, 2022
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Agentes modificadores de nuestro índice poblacional

La mayoría de las expresiones lingüísticas y manifestaciones corporales del pueblo dominicano, tienen su origen en el periodo de la “España Boba”. Ese periodo se caracterizó por la mala gestión de las autoridades españolas, durante los años comprendidos entre el 1809 y 1821.

La frustración del pueblo adquirió mayor dimensión, al conocerse las noticias de los movimientos independentistas en las regiones norte y sur del Continente Americano; por lo que, aquí, no pudieron ser redimidas; no obstante, los esfuerzos y las ideas liberales de José Núñez de Cáceres, cuando el 1ro. de diciembre de 1821, declaró la “independencia Efímera”, cuyo logro intangible, es la de designar a los habitantes de la parte Este de la isla Hispaniola, el gentilicio de “dominicanos”.

No bastó la invasión haitiana por espacio de veintidós años (6 de febrero de 1822 al 27 de febrero de 1844), para modificar las costumbres adquiridas por los dominicanos, cuyo temperamento se fue moldeando desde el descubrimiento de estas tierras. Por esos rasgos culturales, las futuras intenciones de mancillar su temperamento, ya sean por reinstaurar regímenes de gobierno impopulares; por intervenciones de fuerzas extranjeras y dictaduras personales e institucionales, la dominicanidad se ha mantenido como un bastión para enfrentar esos desafueros.

De un país con una comunidad más rural que urbana, en el Siglo XX, se convirtió en una Nación con un crecimiento demográfico acorde con el ritmo de los países latinoamericanos. Entre 1950 y el año 2010 la población dominicana se cuadruplicó, pasó de 2,364,651 habitantes en 1950 a una población de 9,478,612 en el año 2010.

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Pero, ¿qué ha pasado, después del 2010? El crecimiento demográfico de la República Dominicana ha venido descendiendo hasta porcentajes peligrosos, debido a que, si bajamos de un 2 % en el índice poblacional, podríamos desnaturalizar nuestro sentido patriótico, según un estudio de la ONU, denominado “Perspectivas Demográficas Mundiales”, ya que, esa disminución podría obedecer a una baja tasa de natalidad local y alta emigración versus una alta tasa de natalidad extranjera y mayor afluencia de inmigrantes.

De mantenerse la ecuación indicada en el párrafo anterior, podríamos sucumbir como Nación, lo que provocaría una mayor presión de ciudadanos extranjero en participar de la Cosa Pública, al intentar colocarse en los estamentos de Poder del Estado dominicano.

Lo que está sucediendo hasta el momento, nos lleva a la siguiente reflexión: Por un lado, la disminución de la tasa de nacimientos de parejas dominicanas, provocaría la desaparición del órgano fundamental de la sociedad dominicana, que es la familia. Por otro lado, ante un aumento de los nacimientos de parturientas extranjeras, en un gran porcentaje, sin la debida documentación y control, ejercería presión sobre el crecimiento demográfico, modificando el índice poblacional del país, utilizando vectores para desplazarse, mediante diferentes mecanismos, tales como, organizaciones “sin fines de lucro”, personas o grupos dedicados al tráfico ilegal de personas, etc.

Si las autoridades dominicanas no establecen las medidas para el control galopante de una inmigración desenfrenada que, a su vez utiliza como ariete, a parturientas ilegales, distorsionando el índice poblacional y, de seguir ese flujo migratorio, dentro de poco tiempo veremos desaparecer nuestras costumbres, creencias, y, lo más esencial, nuestra dominicanidad.

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Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA

Miembro 1001 del ICPARD

Auditor Forense

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