martes, julio 5, 2022
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Boschtradamus

Mi escritor favorito, don Juan Emilio Bosch y Gaviño, publicó en el año 1966 el libro, “El pentagonismo, sustituto del imperialismo”. Muchos lo leyeron con escepticismo, pues en esa época, el imperialismo seguía quitando y poniendo gobiernos, principalmente en América Latina. El mismo Bosch es un ejemplo de ello.

Han pasado más de cinco décadas desde esa publicación y aquellos que lo leyeron con suspicacia, deberían releerlo hoy para saber que piensan en estos momentos, de lo expresado por el profesor Bosch en aquella ocasión. Pero, vamos a tratar de refrescarles un poco la memoria extrayendo algunos párrafos de esa obra. Este es uno de ellos.

“El pentagonismo sí tiene un plan: mantenerse constantemente en guerra en algún lugar del mundo a fin de sostener el actual poderío militar y ampliarlo en la medida que sea posible; en suma, asegurarse el mercado militar a través de la guerra permanente.”

El profesor seguía diciendo, “El Pentagonismo, como el imperialismo, no puede funcionar sin ejercer el terrorismo armado. En ambos casos el eje del sistema está en el terrorismo militar. El pentagonismo, como el imperialismo, tenía que llevar hombres a la guerra y a la muerte”

Muchos años después de don Juan haber dicho esto, el expresidente Jimmy Carter, en una llamada al entonces presidente Donald Trump, dijo lo que sigue a continuación, «Desde 1979, ¿sabes cuántas veces China ha estado en guerra con alguien? Ninguna. Y nosotros vivimos en guerra … somos la nación más guerrera de la historia del mundo, debido a la tendencia de Estados Unidos de obligar a otras naciones a adoptar nuestros principios”.

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Henry Kissinger, exsecretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional de los EE. UU., advirtiendo de estos peligros dijo, que era mejor para Estados Unidos “estar más cerca de Moscú o de Pekín que de lo que estaba uno del otro”. Hoy, la equivocada política exterior americana, ha hecho exactamente lo contrario, han unido a rusos y chinos.

El presidente Joe Biden, con su accionar y declaraciones, les da toda la razón a las premoniciones escritas por el profesor Bosch en el siglo pasado. Al parecer, ha descartado las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania y por el contrario sigue enviando armas a este país y movilizando tropas americanas hacia algunos países europeos.

En su reciente periplo por Corea del Sur y Japón, ante la pregunta de un periodista si defendería a Taiwán en caso de ataque, no se fue por las ramas ni contestó diplomáticamente, dijo, “Si, es el compromiso que hemos tomado”

El deterioro de la economía y la amenaza de una estanflación, denunciada hasta por los siempre optimistas economistas del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, no ha servido de obstáculo a los apetitos guerreros de algunos halcones del gobierno americano, quienes siguen derrochando un dinero que se necesitará para tratar de paliar la debacle que se vislumbra.

De acuerdo con la Oficina de Administración y Presupuesto, ya en el año 2012, la deuda externa de los Estados Unidos de América había alcanzado el 100% de su producto interno bruto. Los últimos números, 2021, la colocan en más del 137% del PIB. Pero tratan de justificar esos exorbitantes gastos militares, tratando de hacernos creer que el gobierno ucraniano es un dechado de virtudes.

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Sin embargo, El CATO Institute, una organización de investigación de políticas públicas, lo que en inglés llaman Think Tank, dice, “Nada más lejos de la verdad. Ucrania ha sido, durante mucho tiempo, uno de los países más corruptos del sistema internacional”.

En su informe anual publicado en enero de 2022, Transparencia Internacional clasificó a ese país en el puesto 123 de los 180 países que examinó, con una puntuación de 32 en una escala de uno a 100 puntos”.

Ojalá el obscuro horizonte de carestías, inflación y convulsiones sociales, hagan cambiar el enfoque que tiene el presidente Biden de este grave problema internacional y trate de fomentar el dialogo, pues nos llena de pánico lo que Boschtradamus escribió.

“No puede haber duda de que las pequeñas guerras controladas que el pentagonismo necesita para mantenerse vivo acabarán conduciendo inexorablemente hacia una guerra planetaria”

Por el bien de la humanidad y primera vez en nuestra vida, quisiéramos que don Juan Bosch, esté equivocado.

Por Carlos McCoy

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