martes, febrero 7, 2023
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¡Cuando un amigo se va!

NEW YORK.- Queridos lectores, con el profundo dolor que produce el alma destrozada por la partida de un gran amigo, me he sentado en esta mesa de trabajo para recordar a quien en vida fuera nuestro Editor en Jefe de La Voz Hispana de Nueva York, Joaquín del Río, natural de Arecibo, Puerto Rico, donde inició su carrera literaria como poeta y actor, quien se había retirado de todos sus otros trabajos, menos del periódico, aunque estaba bajo tratamiento médico por los achaques propios de la edad, los cuales arreciaron luego de haberse inoculado, como lo exigían los Amos del Mundo. Qué profundo vacío queda en nuestra existencia terrenal, cuando un amigo se va, que no lo puede llenar la llegada de nadie más.

Su padecimiento fue lento y paulatinamente progresivo, al mismo tiempo que, para no decir todos, diremos que algunos, le fueron dando la espalda, uno por uno, y abandonándolo, al mismo ritmo que aumentaban las complicaciones físico-espirituales por las que atravesó nuestro amigo y jefe, antes de emprender el vuelo al infinito, y con tristeza podemos decir que, solo se acordaban de él por el poderoso caballero que es “don dinero”; Pero, Joaquín siempre estuvo esperanzado en que su mejoría llegaría más temprano que tarde, y se abandonó a su suerte, y, confiado, en vez de irse a un Hogar de Ancianos, prefería vivir con sus hijos o nietos, o mejor quedarse en las oficinas de La Voz Hispana, para no molestar a nadie.

Conocí a Joaquín del Río en 1983, año en que llegué a radicarme en ésta. Para mí, siempre fue un leal compañero y un hombre amable y espléndido, que, a pesar de su grandeza, ayudaba y recibía a todo el mundo. Digo grandeza, porque estaba fuertemente conectado con la realeza y los poderosos neoyorquinos, siendo, por mencionar algunos, amigo personal del alcalde de turno, del jefe de la policía, de los concejales, los congresistas, los empresarios, artistas, etc…

En el año 2015, Joaquín fue nombrado Hijo Distinguido de Arecibo. En aquel entonces, hicieron un acuerdo mutuo de que sus placas, medallas, diplomas, trofeos y estatuillas que recibiera en vida por su trabajo y trayectoria, fueran entregadas a la alcaldía, para que fueran trasladados a un lugar especial en el museo municipal de Arecibo, patrocinado por la Alcaldía de su pueblo.

Fue un padre súper comprometido y un fehaciente enamorado de República Dominicana; transparente, servicial y dedicado al periodismo 24-7-365, tanto que prefería dejar cualquier otra cosa, menos los periódicos, habiendo convertido como preferido y principal el semanario La Voz Hispana de Nueva York; también editaba Discomundo y Espectáculos del Mundo Hispano; escribió en Noticias del Mundo & News World Communications, en El Vocero de Puerto Rico y en el periódico Resumen Newpaper; mientras trabajaba también como investigador en esta ciudad.

Nuestro compañero Frank Castro agregó, que la historia de Joaquín en La Voz Hispana de Nueva York comenzó hace unos 50 años atrás, cuando Nick Lugo, padre, le entregó a Joaquín la responsabilidad de la edición semanal del periódico, de la cual Nick Lugo, hijo, es el publicista y administrador, a quien Joaquín siempre consideró, y viceversa, como un gran hermano en quien confiaba plenamente, a pesar de los calores que le provocaba el controversial personaje Pepitón, que le causó tantos sustos de demandas y dolores de cabeza.

Recuerdo cuando me llamó y me citó en la casa de Efraín Hidalgo, en El Bronx, para hablarme del proyecto de la creación del periódico Espectáculos del Mundo Hispano. Fue un privilegio para mí, única invitada especial, que esos dos titanes del periodismo hispano en esta ciudad me hubieran elegido para cocrear el nuevo semanario, con la responsabilidad de escribir artículos, entrevistas (Hermanos Arriagada, Basilio, Luisa María Guell…) y una sección de las actividades de los dominicanos (Mirador Dominicano) y latinos en NYC, lo que terminó en mi página permanente en LVH de NYC. Pero Joaco, como le decíamos, no fue así solo conmigo, sino con todos; como lo fue con Primavera Guerrero, Frank Castro, Hilda Hurtado, Fior Marte y todos los que hoy lloramos su partida.

Joaquín siempre me hablaba de su sueño dorado: que debió completar precisamente este año, la realización de la gran Fiesta de Gala de los 50 años del periódico, trayendo desde donde estuvieran, a todos lo que forman y/o formaron parte de LVH de NYC, entre ellos, Antonio Espinal (primer editor de LVH), Zenn Ramos, Quilvio Fernández, Ramón Plaza, Mirna Lluch, Julio García, Estela Pérez, Julio Perelló, Johnny Cruz y otros grandes del periodismo que trabajaron en La Voz Hispana de NY y dignamente la usaron como su tribuna de presentación y expansión.

Le gustaban las noches llenas de fragancias exóticas, porque había muchas actividades y como editor del periódico, prefería cubrirlas todas y se paseaba por todos los lugares con mucha soltura porque conocía a “Raymundo y a todo el mundo”. Al otro día, a trabajar de día como investigador y en la tarde-noche, como periodista, para sacar La Voz Hispana de NY, la cual, por su tesonero trabajo, la versión de papel, siempre salía a tiempo.

Como editor en jefe, nos daba luz verde y autonomía en nuestros trabajos, respetando la ética, solo nos recordaba que la firma de quien calza es de gran responsabilidad. Empezábamos con algún artículo y luego seguíamos ascendiendo en responsabilidades. A mí, desde el principio me nombró editora de teatro, sociales y comunidad, pero con la entrada de otros escritores, se fueron diversificando las páginas, hasta que terminé con la página de actualidades. Nosotros sabíamos de la especialidad de cada redactor y dejábamos que cada cual la desarrollara. Era un jefe muy consciente y práctico, pero si tu trabajo no estaba en la redacción a tiempo, te dejaba afuera de la edición de la semana.

A Joaquín del Río, “el vecino”, le encantaba República Dominicana y hacía muchos viajes a ésa, para disfrutar del sol, el calor y la playa, porque también tenía una fascinación especial por las dominicanas. Siempre tenía una “chica preferida”, a quien enviaba a la universidad para que se hiciera profesional en algo. Creo que muchas les agradecen su gesto. En cuanto a sus amigos, los respetaba tal y como eran. Siempre confió en Frank Castro, quien, en sus últimos meses, se adjudicó la responsabilidad de llevarlo a todas partes, para que no manejara. Néstor Espinosa es/fue siempre su mano derecha y su correctora favorita, Zenn Ramos, desde Puerto Rico. Su misión fue siempre cumplida porque se la pasaba buscando las noticias más importantes y relevantes de la comunidad hispana en el área Tri-estatal, en la misma fuente del “1 Police Plaza”, por eso el periódico se convirtió en el primer semanario de trascendencia en el Estado de Nueva York, con noticias variadas nacionales e internacionales.

El 2 de noviembre del 2017, con todos los honores, en Las Naciones Unidas -ONU, el Congreso Hispanoamericano de Prensa, organizado anualmente por el Dr. Amín Cruz, y mi persona, en mi calidad de vicepresidente, le rindió un homenaje y le entregó una placa de reconocimiento a Joaquín del Río, por su trayectoria como extraordinario periodista que contribuyó al avance de la comunidad hispana con la edición del semanario más antiguo de la ciudad de Nueva York, La Voz Hispana en nuestro idioma, español. Creo que fue el acto que más celebró. La placa reposa en las oficinas centrales de LVH.

Joaquín también fue uno de los más entusiastas organizadores de la famosa Fiesta de la Calle 116, que se realiza anualmente, el día antes de la Gran Parada Puertorriqueña de Nueva York, en el corazón de El Barrio, en cuya última edición de este año estuvo presente. Otra cosa, siempre luchaba por nuestras mesas para que asistiéramos a la fiesta de diciembre de la Cámara Hispana de Comercio de NY.

De Joaquín aprendimos mucho, de palabras y acciones, como, por ejemplo, cómo llevar las Relaciones Públicas en este país; de amistad sincera y unidad; de valorar al otro ser humano; de ser reverente con la gente, de cuidar a los amigos y de ser fiel a tus propósitos.

Joaquín, amigo, mucha gente lamentan tu partida, muchas personas que ni te conocieron personalmente, sienten tristeza por tu ausencia, pero sé que nuestros amigos, James Horacio, Julio E. Martínez, Lino Cruz, Hernando Merchand, Luis Martínez (White Shoes), Juan Bujan, Fernando Acobe, y otros más, te han recibido en la eternidad con el mismo amor con el que los trataste en esta vida.

Las honras fúnebres de Joaquín del Río han sido fijadas para las siguientes fechas: 14 y 15 de enero, de 5 a 8pm, en la Funeraria Ortiz de Castell Hill en El Bronx, ubicado en el 2121 de la Avenida Westchester, Bronx, NY 10462. El entierro será el lunes 16 de enero, a las 9am, desde la casa Ortiz Funeral Home, hasta el cementerio Rosehill en el 792 E.Edgar Rd, en Linden, Nueva Jersey 07036.

Amigo, sigue brillando en el cielo con tu propia luz como la estrella que fuiste en nuestro tiempo. Tu legado es inmenso y será siempre apreciado por los profesionales de la comunicación y por nuestra gran comunidad latinoamericana residente en Los Estados Unidos de Norteamérica. Descansa en paz. Nos veremos pronto en El Paraíso Celestial.

Siempre,

Por Lissette Montolío y Frank Castro

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