Cada vez que ocurre una confrontación en el mundo árabe, el culpable es “Occidente”, parecería como, si la ubicación geopolítica de determinadas potencias, que, antes constituyeron imperios fueran los auspiciadores de los conflictos y la separación de dos espacios del globo terráqueo: Oriente y Occidente.
- ¿Qué significa Occidente para los musulmanes?
Significa, un conglomerado de gente “infieles” o “non-muslin”, por no haber sido descendientes de Ismael, reconocido por los árabes como su Patriarca; es decir, los que habitamos en el Occidente, no somos hijos de Dios. Por suerte, esa es una concepción originada en grupos radicales del Islam.
Antes de las potencias actuales y los imperios anteriores, en el año 610 después de Cristo, el profeta Mahoma, manifiesta que se le apareció el Angel Gabriel y le reveló el Corán, libro sagrado del Islam, compuesto por 114 capítulos (relatos o hadices), con cinco mandatos principales, los cuales, son: profesión de fe; la oración; el ayuno en el mes del ramadán; peregrinación a la Meca y, ofrendar limosna.
Las diferencias ancestrales entre árabes o musulmanes, data desde el año 680 de la Era Cristiana, debido a la muerte del nieto de Mahoma, llamado Husayn Ibn Ali Al-Hussein, apareció el cisma entre Chiitas y Sunitas.
En la actualidad, los suníes representan un 90 por ciento del mundo musulmán. Son ortodoxos, seguidores de los Califas identificados con Mahoma. En cambio, los chiíes, representan el restante 10 por ciento de una población calculada en 1,300 millones de musulmanes. Estos se conocen como seguidores del yerno de Mahoma, Ali. A partir del año 1979, después de la revolución en Irán los chiíes, abrazaron el fundamentalismo como modus operandi.
Entre los Sunitas y Chiitas existen grandes diferencias con respecto a la interpretación del Corán. Por ejemplo, los suníes, durante el ramadán, celebrado en el noveno mes del año, mantienen estricto apego al ayuno y, durante ese mes y los tres seguidos, se debe acatar el “muharram”, que es la prohibición de iniciar o participar en conflictos o guerras. Por su parte, los chiitas, no obtemperan esa tradición, pues como fundamentalistas, consideran el uso de la violencia para alcanzar objetivos políticos y religiosos, rechazando la modernización y al secularismo.
Los poderes adquiridos por una persona o grupos de personas, apoyadas en el islamismo, con una interpretación acomodaticia, han dado como resultado que, la vida o la muerte, no dependa de las circunstancias, sino de la decisión de alguien de mantener o exterminar el desarrollo de los pueblos, pues, cuando una minoría intenta gobernar a una mayoría, debe estar acorde con los derechos y responsabilidades de todos los involucrados.
El mundo árabe, que profesan la religión musulmana, no puede seguir viendo a Occidente como “el enemigo público número uno”. Los que vivimos en esta parte del planeta, han sido testigo de excepción de todos los acontecimientos acaecidos en el “Oriente”. Pero, las rivalidades dentro del Islam, ya tienen 1,343 años. En esos tiempos, solo se sabía que el sol nace en el oriente y se oculta en occidente. Para terminar, escribiré la frase de un musulmán, pronunciada en el Siglo XVI: “Los musulmanes pelean contra los infieles, cuando los infieles desaparecen, pelean entre ellos”.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

