Icono del sitio Labazuca.com

Pobre idioma nuestro

Julio Gutiérrez Heredia

La defensa y el gambito en el ajedrez político

Ya estoy cansado de leer en los diarios impresos de circulación nacional e internacional, errores garrafales que afectan el entendimiento y la interpretación de la noticia, deformando su objetivo primordial, que es la información. Motivado a expresar mi opinión, es debido a que, en los errores gramaticales, desde un tiempo a hasta ahora, se han obviado las excusas o fe de errata, para subsanar una falta de ortografía o escritura desligada del texto escrito.

Es como si una palabra descompuesta no infiere, ni distorsiona la interpretación y el aprendizaje de los lectores. No se, adonde han ido a parar los correctores de estilo. Pienso que, le han dejado esa labor al “doctor Google”, a sabiendas de que, esa herramienta de las TIC´s, es precursor de la inteligencia artificial, por lo que muchas veces, hace un ejercicio como traductor, sin tomar en consideración el efecto que producen en nuestro controversial idioma español, desconocedores de las cinco figuras literarias más importantes, especialmente, la metáfora.

Recordemos que muchos lectores de periódicos dan como bueno y valido, el contenido de un editorial, un artículo de opinión o una reseña noticiosa, por lo tanto, si se escribe esos medios de comunicación, palabras con falta ortográfica o, no se corresponde con el contenido del tema, es difícil de refutar, debido a que, consideran que, si lo leyó en un tabloide o en una sábana, entiende que es la manera correcta de escribir ese término.

Los periódicos impresos de circulación nacional y, también, los digitales, no pueden permitir que, en los titulares y el cuerpo de las noticias, se impregnen de errores de ortografía; así como, el uso de vocablos divorciados, totalmente del texto y el tema principal.

Esas deformaciones del idioma, en especial el español, no pueden permitirlo los periódicos impresos y digitales, amen que deseen ser confundidos con las aplicaciones de Web, que permiten mensajes de textos, violentando todas las reglas gramaticales, desde las palabras descompuestas por no respetar principios morales hasta aquellas que no se corresponden con la verdad.

De mantenerse esa tendencia a la indolencia de los responsables de regular las manifestaciones acompañadas de improperios, el ultraje y el insulto, como forma de responder a una inquietud. Mientras existan actitudes de dejar pasar o dejar hacer, por personas con el deber de detener acciones incorrectas, utilizando medios de comunicación masiva, para infiltrarse en un ambiente donde debe primar la buena educación, el profesionalismo y el respecto a la ciudadanía.

Lo lamentable de todo esto, es que no solo en la versión escrita nuestro idioma esta siendo atacado, en la expresión oral, hay determinados medios radiales y televisivos que bien pueden ser calificados de detrimentos.

Nuestro idioma ha sido secuestrado por una forma peligrosa de escribir, leer y escuchar atentatorias a las buenas prácticas que, exigen la decencia y las buenas costumbres. Permitir que aparezcan en las páginas impresas y digitales, términos soeces, mal escritos y falaces, es contribuir a la desaparición de nuestro idioma.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

Salir de la versión móvil