NEW YORK.- Sin entrar en discusión de los orígenes de la celebración del nacimiento de Cristo, y haciendo hincapié en el significado que por muchos años los seguidores de Cristo, agrupados en diferentes manifestaciones religiosas ha promovido, me tomo el atrevimiento de pensar que: le han robado la navidad a los cristianos.
La navidad que nos invitaba a la reflexión, al acercamiento, a la celebración del nacimiento del Cristo Redentor ha pasado a un segundo o tercer plano, y en algunas instancias hasta ha desaparecido de las costumbres navideñas.
Desde hace mucho tenemos a un Saint Nicholas o Santa Claus como símbolo de la Navidad, promoviendo el consumo, al extremo de hacerte sentir culpable si no atiendes al llamado de las compras masivas, muchas veces irracionales, de los regalos navideños.
El cariño ahora creemos se puede demostrar con la cantidad de presentes o el precio de los regalos. Queremos, a veces quizás de manera inconsciente, entrar en competencia con familiares o los padres de los amigos de nuestros hijos y vecinos a ver quien regala más, quien pudo comprar el juguete de la temporada, o algún artículo de vestir que nos han estado promoviendo desde octubre o noviembre.
Cuando nos encontramos con alguien en estos tiempos, no le expresamos cuánto lo extrañamos, o nos interesamos en su vida, ahora le preguntamos que te dejaron de navidad o que tienes para navidad. Ya ha pasado de moda el enviar una tarjeta de navidad con las felicitaciones y buenos deseos para la ocasión (una forma menos comercial), y ni mencionar la participación de las actividades de la comunidad.
Si bien es cierto que es mucho más frecuente los encuentros con el pretexto de celebrar la navidad, también es cierto, que nada tiene que ver con la idea original de celebrar el natalicio de Cristo, y más bien un encuentro que pudo ser en cualquier época con la diferencia que tenemos decoracion de rojo, verde , guirnaldas de colores y arbolitos.
Aceptó que aún queda mucha gente con el deseo genuino de hacer de las fiestas navideñas sean un tiempo de reflexión, de compartir y de celebrar el nacimiento del niño Dios, pero si no se ponen las pilas, Santa será el protagonista, el que determine quien se ha portado bien para recibir buenos regalos o quien se ha portado mal para recibir regalos no tan buenos o nada.
Hemos estado sustituyendo al niño Jesús por Santa, y el cariño queremos representarlo con regalos, como si pudiéramos ponerle precio al aprecio, al cariño, al amor que podemos demostrar en la época. No sé si el niño Jesús volverá a poner algún presente en los próximos años, de lo que estoy seguro se de su continuo camino al olvido, porque Santa…is coming to town!
Por Roberto Garcia




Bueno… como aquí se habla de noticias sin censura:
Su primer párrafo le pide al lector ignorar que Jesús no nació en diciembre. Le pides al lector ignorar los verdaderos orígenes de esta fiesta y enfocarse solo en los últimos 1,500 años cuando los cristianos le robaron la Navidad al resto del mundo occidental. ¡¿Y luego tienes el descaro de lamentarte porque el mundo está recuperando su fiesta y sus tradiciones?! Es completamente absurdo, pero tristemente un típico victimismo cristiano.
La Navidad comienza en el solsticio (típicamente el 21 de diciembre). La noche más larga y oscura del año. Reunimos luces artificiales alrededor de nuestras casas y traemos pequeños elementos de la naturaleza como árboles de hoja perenne, arbustos, coronas y bayas para animarnos y levantar nuestros espíritus durante las noches oscuras. Luego, 3 días después, en el 25 de diciembre, los días comienzan a alargarse nuevamente. El sol renace en el hemisferio norte, y celebramos reuniéndonos con seres queridos e intercambiando regalos al primer rayo del amanecer. En la noche, nos reunimos para un banquete, y la esperanza se renueva mientras esperamos con ansias los días crecientes y la promesa de la primavera.
Todo esto se basa en eventos naturales que tienen un efecto real en la humanidad, y es una de las tradiciones más antiguas y mejores que compartimos los occidentales.
Luego vienen los cristianos y secuestran una fiesta que no tiene nada que ver con ellos. Lo que quieren es el poder e influencia para convertir a los supuestos paganos.
Y ahora aquí estamos, tantos años después, y los cristianos tienen la audacia de pedirle a la gente que mantenga a Jesús en una fiesta donde nunca perteneció. Es vergonzoso.