SANTO DOMINGO, RD.- Una de las actividades más complejas de la industria, es la construcción de soluciones habitacionales, debido a los diversos renglones que forman los tres elementos del costo, que son: mano de obra, materiales directos e insumos indirectos.
Por exigir especialidades en cada uno de esos renglones, es que su ejecución no debe ser responsabilidad de personas o grupos advenedizos, sin la experiencia necesaria para conocer las cualidades y características de los componentes de una vivienda y, mucho más, si se trata de un edificio de apartamento.
Pero, lo más grave que ha sucedido en la industria de la construcción de las facilidades hogareñas, es la comercialización de las unidades, ya que, las mismas se negocian en planos, maquetas, en la obra en gris y la etapa de terminación. Esa comercialización genera traspiés, desde que los promotores exigen una cantidad de dinero para “separar” la vivienda deseada.
En la preventa, como se le llama a ese intervalo de la negociación, el comprador no debe ser acucioso, al contrario, es recomendable leer detenidamente la documentación antes de firmar, pues a menudo, se puede filtrar un contrato de adhesión, que limita los derechos del adquirente.
En los últimos meses el mercado inmobiliario se ha visto afectado, debido a querellas y demandas de estafas provenientes de “negociantes” de proyectos urbanísticos, sin las calidades correspondientes para realizar ese tipo de transacciones .
Las ventas fantasmas e irregulares, se inician desde la falta de titularidad de los terrenos; la utilización de materiales de construcción por debajo de la calidad acordada; los presupuestos son modificados al antojo de los promotores, sin previa notificación; en la terminación, siempre aparecen incongruencias en los detalles, tales como: los utensilios y gabinetes de la cocina y dormitorios, las griferías de los baños; así como, los manubrios y cerraduras de las puertas.
Tampoco, se puede obviar los vicios de construcción por filtraciones en techos y paredes; además, de grietas en pisos y macos. Para evitar todos esos eventos desafortunados, es necesario que tanto el comprador como el vendedor, preparen una lista de todos los componentes del inmueble, para que, a la hora de la entrega y recepción de la propiedad, se realice un inventario de todo lo vendido y todo lo adquirido.
Al momento de la toma de posesión de la vivienda, el comprador debe tener en sus manos el certificado de titulo que lo acredita como el único propietario de ese inmueble y, verificar en la Dirección del Registro Catastral, la autenticidad de ese documento, para evitar sorpresas desafortunadas.
Como parte de los menesteres que le incumben, en su calidad de adquiriente de una unidad habitacional, deberá de documentarse de sus derechos relacionados con el reglamento- elaborado para los condómines del complejo. De esa manera evita roces con vecinos y visitantes, en lo que respecta a las áreas comunes y el comportamiento social.
Ah, una advertencia, al momento de mudarse al nuevo local, debe cambiar todos los llavines y cerraduras, externas e internas; pues, nadie sabe cuántas manos “manosearon” esas llaves, antes de entregarle conforme la vivienda.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

