SANTO DOMINGO, RD.- Desde el siglo XVIII se arrastra grandes controversias a los alrededores de la frontera, cientos de bucaneros franceses murieron a manos de los colonizadores españoles, luego años más tarde en el 1937 fue emitida una orden por el actual gobernante de la época en la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo, ordenando a su ejército matar a todos los “haitianos” que vivían en la frontera noroeste del país que delimita con Haití, y en ciertas partes de la región del Cibao.
Hoy en día estamos viendo una zona muerta gritando por vivir. Ya no mueren personas en cantidades como en los tiempos pasados, pero están matando lo que nos da vida la Naturaleza, en especial el río Masacre.
Cada aspecto Ambiental que se señalan en la zona fronteriza tiene el potencial de impactar el Medio Ambiente tales como: la Contaminación por vertidos, Depredación y la extracción de áridos para la construcción del lecho ecológico del río Dajabón/ Masacre. A todo esto, tenemos que agregarle la crisis del Cambio Climático.
La lucha por el agua se convierte de nuevo en eje de conflicto en especial la Frontera. La vulnerabilidad a los fenómenos climáticos extremos es compartida por los dos países y la necesidad de conservar un ambiente común y unos recursos naturales indispensables para la vida exige la cooperación entre ambos países.
El Río Dajabón conocido en Francés como Reviere Masacré nace de la loma de Cabrera en la montaña del pico del Gallo y desemboca en la bahía de Manzanillo que delimita una parte de la frontera Dominico —Haitiano, por lo tanto, pertenece a la cuenca hidrográfica del Atlántico y recorre un área de 858 km², recibiendo una precipitación anual de 750 a 2000 mm de agua. Su desembocadura crea varias lagunas que forman el componente hidrológico principal del Parque Nacional Montecristi. Este río tiene la mayor parte de sus 55 km en territorio dominicano, entrando en el territorio vecino solamente 2 Km.
Los ríos Dajabón/Masacre, Artibonito y Pedernales son compartidos por la República Dominicana y la República de Haití y sus respectivos cursos delimitan varios tramos de la frontera. Esto significa que ese trío fluvial se constituye en fuentes de agua vitales para varias provincias de los dos lados y adquieren suma importancia política, económica y social para ambas naciones.
Por Elis Peralta




Muy buen artículo, las autoridades dominicanas deberían mostrar más empeño en esa zona fronteriza de la cual se han olvidado y por tal razón los vecinos van ocupando poco a poco sin demostrar sus verdaderas intenciones, en un futuro no muy lejano estaremos enfrentando una invasión pasiva que nos forzará a la fusión aunque no quieran por no ponerse los pantalones.