SANTO DOMINGO, RD.- El docente es el profesional que tiene la mayor responsabilidad en la humanidad y por ende para su nación. Debería ser el profesional con mayor nivel de exigencia, la más alta preparación académica, los más altos valores y el mayor compromiso, pero, no es solo exigirles todo lo mencionado, es también darle el respeto y las condiciones que merece, tanto laborales, sociales y económicas.
- Un maestro tiene más responsabilidad que:
Un doctor, porque más que salvar una vida, crea mejores condiciones para ella.
Que un abogado, porque en vez de sacar a una persona de la cárcel defendiendo sus derechos, evita que vaya a ella enseñándoles sus derechos y sus deberes.
Que un ingeniero, porque en vez de construir casas y edificios para ser habitados, crea ciudadanos que los habiten en paz, amor y respeto.
Que un policía, en vez de ejercer represión al que incumple la ley, enseña al respeto mutuo entre ciudadanos y el respeto a los bienes ajenos.
Que un juez, porque en vez de juzgar a las personas las guía hacia lo correcto y al bien común
Que un diputado o senador, porque en vez de crear leyes que posiblemente no se cumplan, enseña a sus estudiantes a ser obedientes de las leyes y normas para convivir en paz.
Que un presidente, pues enseña que sea más que un juramento el cumplir y hacer cumplir la constitución.
Un docente carga sobre sus hombros una carga que solo la verdadera vocación da fuerzas para cargarla, para soportarla, dado que todas las profesiones pasan por las manos de los maestros.
El estado debe reconocer y entender esta gran responsabilidad que tiene el maestro y proveer las escuelas y al personal docente de todas las condiciones que necesita y merece para que pueda llevar a cabo su misión, el estado debe saber que tiene una responsabilidad que le asigna la constitución de crearle todas las condiciones para que el maestro esté motivado, activo, con un autoestima alto y que sienta valorado, pero y el maestro debe saber que hay que exigirle al estado el cumplimiento, sin dejar de cumplir con su misión, porque de ser así… todos estamos fallando y llevando a nuestro país a un futuro peligrosamente inestable y volátil.
En cada inicio de clases por décadas se repiten los mismos problemas en el sistema educativo, es tiempo que cada quien cumpla su responsabilidad, que dejemos de crear rivalidades y antagonismos, que al final solo permite que pequeños grupos de ambos lados le saquen provecho político y económico a esta guerra fratricida, mientras el protagonista, que es el estudiante, queda en medio del fuego cruzado entre los dos bandos, que se acribillan con insultos, desmerito, tergiversación, manipulación, negación de la verdad, medias verdades y violaciones de ambas partes a las normas; sin pensar que al final nos necesitamos unos a otros, pues unos quieren resultados y otros quieren condiciones; pero debemos recordar que ambos nos debemos a los estudiantes, a su educación, a su preparación para ser ciudadanos de bien que contribuyan a construir la gran nación dominicana para hoy y para mañana.
Los tiempos han cambiado, el dialogo constituye la base fundamental para la solución de los grandes males. Es por eso que se necesita urgente un cese al fuego, de otra manera, el futuro será cada vez más incierto y sombrío para la educación dominicana, y aunque seguiremos creando “profesionales”, cada día los doctores curarán menos a los enfermos, los abogados no protegerán correctamente los derechos de los ciudadanos, se caerán las casas y edificios que construirán los ingenieros, se excederán en la fuerza o simplemente serán cómplices de la delincuencia los policías, no aplicarán correctamente la justicia y se venderán al mejor postor los jueces, los diputados y senadores seguirán creando solo las leyes que les benefician y los presidentes jurarán con sus labios cumplir y hacer cumplir la constitución, pero con sus acciones, simplemente perpetuarán la ignorancia, esa pesada cadena que ata como grillete a los pueblos a la esclavitud de la pobreza y desesperanza.
Por Carlos Manuel Francisco

