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El país requiere de una sólida oposición

Alfredo Cruz Polanco

Presidente. La población no soporta más sacrificios. El gobierno es quien debe asumirlos

En todos los países donde impera un régimen democrático y republicano, como lo es la República Dominicana, es necesario para el desarrollo de dicho sistema, para su fortalecimiento institucional, para el equilibrio político y para la propia gobernanza, que exista una sólida oposición política, capaz de canalizar y enfrentar todos los descontentos, deficiencias, errores, desaciertos, actos de corrupción e improvisaciones de las actuales autoridades, a través de denuncias objetivas, críticas constructivas, así como propuestas a las posibles soluciones a las necesidades y a los graves males que afectan a la ciudadanía.

En la pasada contienda electoral siempre fui del criterio de que el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) no era una organización fuerte; fue la oposición la que se manifestó muy débil y desarticulada, que no fue capaz de aglutinar las fuerzas necesarias para derrotarlo, de denunciar los males existentes ni de convencer a la población para que la apoyara.

Mientras esta se mantuvo al margen de los acontecimientos políticos, económicos y sociales, brillando siempre por su ausencia, dicho partido se mantuvo siempre jugando solo en la arena política.

En los actuales momentos nuestro país atraviesa por una gran crisis económica y social, por una gran deficiencia y carestía de los servicios de las principales instituciones y ministerios públicos, como son: el alto costo de la canasta familiar, una pésima gestión en educación, salud (falta de atenciones y medicamentos en nuestros hospitales), agua potable, aumento de la tarifa de la energía eléctrica, seguridad social y ciudadana, medio ambiente, problemas migratorios, entre otros.

Ahora el Presidente de la República Luis Abinader Corona acaba de someter al Congreso Nacional una serie de reformas: fiscal, laboral y a la Constitución de la República, las que sin duda alguna, provocarán graves consecuencias económicas, políticas y sociales al país.

De ahí que, nunca como ahora se hace tan necesario y crucial para el país la existencia de una sólida oposición política, que aglutine y logre encauzar las inquietudes, disgustos y antagonismos que de seguro se van a presentar con dichas reformas

El gobierno y el propio PRM no deben continuar buscando culpables y excusas sin fundamentos en administraciones pasadas, como vienen haciéndolo, pues ya tienen cuatro años en el poder. Deben tratar de aportar las soluciones oportunas a los constantes problemas que está demandando la ciudadanía.

Dicha oposición debe aprovechar las diferencias, apatías, desilusiones, decepciones y desengaños que ya comienzan a manifestarse en el partido de gobierno, debido a las falsas expectativas creadas; a las promesas incumplidas y a la falta de oportunidades para poder atender las tantas demandas de empleos y nombramientos de su militancia y de los partidos aliados. En la medida en que se aprueben y entren en vigencia dichas reformas, aumentarán los disgustos en su militancia y en los partidos aliados, pues esta también será afectada por los efectos de las mismas.

A esto se le suman las diferencias que internamente ya están aflorando entre algunos de sus altos dirigentes, fruto de las tantas aspiraciones presidenciales a destiempo, a las cancelaciones, renuncias de funcionarios electos y por las sustituciones de miembros del partido oficial por los de los partidos aliados.

En su momento, tanto el PRD como el PLD tuvieron una gran mayoría congresual, municipal y ministerial, sin embargo, ambos partidos políticos fueron desplazados del poder, fruto de las crisis políticas y económicas que se les presentaron. De ahí que la oposición debe estar preparada para poder enfrentar los acontecimientos que de seguro habrán de producirse y que debe capitalizar para su beneficio.

Por todo lo ante expresado, podemos anticipar que el gobierno del Presidente Luis Abinader va a terminar con muchos problemas y al PRM le sucederá lo mismo que a los partidos que obtuvieron una gran mayoría congresual y municipal.

Por Alfredo Cruz Polanco

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