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Abinader reacciona por protesta en Nueva York

Elías Samuel Rosario Mata

SENASA: Un Caso Siniestro y Cruel

PANAMA.- Es muy desagradable para un presidente, viajar a otro país para participar en una conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Cuyas actividades atraen la atención del mundo y ser repudiado por un grupo de inmigrantes de su propio país, con abucheos. Exigiendo enfrentar con energía la invasión del Estado vecino, sin encontrar ninguna resistencia y la corrupción.

Después de un desaire de esa naturaleza, es muy difícil dirigirse a un foro que aglutina a representantes de 193 naciones. Una visita, que pudo ser motivo de orgullo tanto para el presidente Abinader, como para los dominicanos residentes en esa urbe. Se convirtió en un acto vergonzoso.

Provocando la reacción contundente del jefe de estado Luis Abinader al regreso a su país. Comenzando por la sustitución del director de migración, responsable de la nefasta política migratoria. A la vez que anunció el inicio de un plan para deportar diez mil haitianos ilegales cada mes. Dice un refrán popular, “no hay mal que por bien no venga”.

El piquete de los dominicanos en NY, sumado a la concurrida marcha hacia el palacio, liderada por la Antigua Orden Dominicana, comenzaron a rendir frutos. Ambos acontecimientos influyeron en el presidente Abinader para cambiar de actitud y continuar sumiso esperando por la intervención de organismos internacionales, a quienes se cansó de acudir sin lograr ningún resultado.

Nadie desea cargar el peso de la traición. Es un legado que provoca el rechazo de los descendientes y la causa de los enfrentamientos sangrientos, entre dos razas con culturas e idiomas diferentes. En especial cuando los haitianos no conocen otro modo de actuar, aparte de la violencia y creen que nuestro país les pertenece.

No es suficiente con el cambio del director de migración, se debe continuar limpiando el gobierno de funcionarios traidores, que son cómplices y han vendido la dignidad por prebendas y los comunicadores que les sirven de vanguardia a las potencias, que pretenden echarnos el problema haitiano.

De acuerdo con la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) la violencia de las pandillas ha forzados 110 mil personas a abandonar sus hogares. Pero ¿Hacia dónde han salido? La respuesta es obvia. Las únicas dos opciones, son: cruzar la frontera hacia nuestro país, o arriesgarse lanzándose al mar en frágiles yolas para llegar a Miami o Puerto Rico.

Ese es el gran temor de los EEUU y Canadá, que centenares de embarcaciones cubran el espacio marítimo que los separa de la desesperación por la hambruna, que sufren. Por tal razón buscan la vía más fácil, consistente en la fusión de las dos naciones. Aunque una frene el desarrollo de la otra.

Pero, con la persecución desatada por el gobierno de Abinader, no tendrán otra alternativa, que implementar medidas reales para solucionar el problema haitiano y puedan sobrevivir en su propio país. A quienes nos duele la patria estaremos atentos, para hacer lo que haya que hacer para defender un legado que ha costado tanta sangre.

POR ELIAS SAMUEL ROSARIO MATA

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