NEW YORK.- El segundo mandato del presidente Luis Abinader, que comenzó en agosto de 2024, ha sido un período de desafíos significativos y expectativas crecientes. Sin embargo, muchos observadores y ciudadanos sienten que su gobierno se ha «apagado», perdiendo la energía y el enfoque que caracterizaron su primer período. Esta falta de acción y dirección podría llevar a que su administración pase desapercibida en la historia, dejando a la población con la sensación de que se perdieron oportunidades cruciales.
Uno de los principales problemas que enfrenta Abinader es la insatisfacción de la ciudadanía. Las promesas de desarrollo económico, solución a la crisis energética y mejoras en la calidad de vida no se han materializado de la manera esperada. Los apagones recurrentes y la inflación han generado descontento, lo que ha llevado a un cuestionamiento de la efectividad de su gobierno.
Para evitar que su mandato se convierta en una mera anécdota de la política dominicana, Abinader necesita urgentemente «recargarse». Esto implica revitalizar su agenda y enfocarse en soluciones concretas que aborden las preocupaciones más apremiantes de la población. La implementación de políticas efectivas en áreas como energía, economía y salud es fundamental para recuperar la confianza y el apoyo de los ciudadanos.
Una de las soluciones más prometedoras es la inversión en energías renovables, especialmente en energía solar. Al aprovechar el potencial solar del país, el gobierno podría no solo resolver problemas de apagones, sino también contribuir a un desarrollo sostenible. Esta estrategia no solo aliviaría la carga del sistema eléctrico, sino que también podría impulsar la creación de empleos y el crecimiento económico.
Además, Abinader debe fortalecer su comunicación con la ciudadanía, asegurándose de que las acciones del gobierno sean transparentes y que se escuchen las voces de los dominicanos. Un liderazgo cercano y accesible puede ser clave para recuperar la confianza y el apoyo popular.
En resumen, el presidente Luis Abinader enfrenta un momento crítico en su segundo mandato. Si no toma medidas efectivas para recargarse y revitalizar su gobierno, corre el riesgo de pasar sin dejar una huella significativa en la historia del país. La oportunidad de implementar cambios positivos y duraderos está en sus manos, y es vital que actúe con determinación para aprovecharla.
Por Nelson Rojas

