FLORIDA.- La estrategia del gigante asiático, está orientada a aprovisionarse de las materias primas abundantes que existen en este territorio, además de una invasión pacífica, con incentivos económicos aprovechando la dependencia regional del financiamiento externo y el déficit de infraestructuras.
Frente a las luchas por control de geográfico, Hispano América, y específicamente Latino América y el Caribe deben redefinir su lugar en un mundo con una creciente competencia geopolítica.
La sutil estrategia China, la llevó a solicitar su admisión en la Organización de Estados Americanos OEA, y en una sesión ordinaria del Consejo Permanente, presidida por el Embajador Miguel Ruiz Cabañas de México, fue aprobada por consenso la resolución garantizando a la RPC la calidad de observador el 26 de mayo del año 2004.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas, orientada a apoyar la cooperación estratégica integral en lo económico y lo comercial de la región, ha sido la principal impulsora de la estrategia de China en la región, que según ellos es muy importante para fortalecer la relación entre ambas partes.
- Debido a ese apoyo estratégico las relaciones entre los países de América Latina y el Caribe con China crecen a pasos acelerados.
La verdad que con el abandono que han mantenido los gobiernos de Estados Unidos de la región latino americana China ha desplazado a la Unión Europea como el segundo socio comercial de la región y es el mercado de exportación más importante para América del Sur, mientras que América Latina y el Caribe es el cuarto socio comercial de China.
China está aumentando su influencia política y cultural en la región, a través de proporcionar becas, computadoras, invitaciones a legisladores y políticos a visitar plazas y universidades, presencia en foros y organismos regionales, inversiones y préstamos junto con un discurso reivindicativo, convirtiéndose en un modelo de referencia diferente al occidental en un mundo cada vez más polarizado.
A diferencia de las instituciones financieras occidentales, Pekín no incorpora grandes exigencias financieras, democráticas o medioambientales a sus préstamos, pero si incluyen en algunos casos, cláusulas de alineamiento político o tecnológico con China.
Los retos que presenta la nueva configuración estratégica invitan a una reflexión sobre el papel que las potencias occidentales quieren jugar en una región con la que compartimos historia, cultura, idioma y vínculos que van más allá de las relaciones comerciales.
Hoy China se ha ido consolidando como un factor de influencia política y social, en Latino América y el Caribe, y ha llegado tan lejos que se ha atrevido a presentar la candidatura de Albert Ramdin ministro de Asuntos Exteriores de Surinam para Secretario General de la OEA buscando con esto tener mayor influencia en la región.
Por Ramón Ceballo

