NUEVA YORK.- El presidente Donald Trump prometió finalizar las guerras del Medio Oriente y Ucrania, ambas se recrudecen, e internamente se deterioran la paz social y la estabilidad política.
Ayer, el juez federal Charles Breyer, bloqueó la decisión de Trump de enviar la Guardia Nacional de California a contener los desórdenes en Los Ángeles. Breyer fue designado por el expresidente Bill Clinton en 1997.
Con el mundo envuelto en llamas, y unas 2,000 protestas contra su gobierno este fin de semana, el gobierno de Trump luce frágil enfrentando una situación complicada.
Irán advirtió que atacará a Israel y las bases estadounidenses en el Medio Oriente. Trump evacuó personal diplomático de la región y familiares de los militares apostados en la región.
El lunes podemos amanecer con un mundo convulsionado y los estadounidenses en las calles demandando la renuncia de Trump.
A Trump le preparan el mismo cóctel que los Estados Unidos y la élite globalista brindó en Georgia, Bielorrusia, y Ucrania.
“Protestas pacíficas y espontáneas” depusieron los gobiernos electos democráticamente, por vez primera servirán ese trago dentro de los Estados Unidos.
Las caravanas migratorias no eran “espontáneas”, las casi 2,000 protestas contra deportaciones, están organizadas y financiadas por quienes organizaron y financiaron aquellas caravanas. No existen casualidad, coincidencia ni “movimientos espontáneos”, quienes financiaron las caravanas migratorias, financian las acciones contra las deportaciones.
En este país han violado mujeres en trenes llenos de gente, nadie reacciona, mucha gente ve pistoleros asesinar sus vecinos, llega la policía “nadie ha visto nada”. Esa misma gente indiferente ahora “espontáneamente” toma las calles “defendiendo a los indocumentados” que ni conocen, bastante raro.
Además de las protestas callejeras, Trump enfrenta una insurrección de republicanos en el Senado, quizá invoque el Acta Contra la Insurrección del 1807 para asumir poderes absolutos. Eso justificará cualquier acción para su destitución.
Trump prometió deportar los inmigrantes irregulares, intentaron matarlo dos veces en la campana, pero lo eligieron mayoritariamente. Salvador Allende y Juan Bosch enfrentaron el dilema de Trump, nadie puede gobernar contra el gran capital.
Esa es la clásica democracia griega.
En la Antigua Grecia, esclavos, mujeres, y artesanos no eran “demos”, nunca votaron, hoy “votan” pero si eligen el “candidato equivocado”, lo deponen con “protestas populares espontáneas”. Los Estados Unidos y el mundo pueden sufrir grandes cambios tras este tumultuoso fin de semana.
Por J.C. Malone



