NUEVA YORK.- El nuevo Código Penal (Ley 74‑25) no es un avance, es un retroceso. Es el disfraz jurídico de una dictadura blanda que pretende meterle grilletes a la palabra y cadenas a la conciencia.
Nos quieren callados, obedientes, con miedo de opinar en redes, temerosos de alzar la voz en la calle. Bajo la excusa de “regular” el ciberacoso, han sembrado trampas legales para castigar la crítica, criminalizar la protesta y proteger a los poderosos de la vergüenza pública que merecen.
No nos engañemos: no es para defender tu dignidad, es para blindar la impunidad.
Hoy es una multa, mañana es la cárcel, y después… el silencio absoluto. Su redacción ambigua y alcance expansivo ponen en riesgo la libertad de expresión digital y arrojan sombras sobre el pluralismo democrático.

La patria no se construyó con mordazas, se construyó con voces valientes que no pidieron permiso para luchar. Si permitimos que nos arrebaten la libertad de expresión, seremos cómplices de nuestra propia sumisión.
¡Jóvenes, despierten! Las redes sociales son su trinchera, su plaza pública, su espacio de resistencia.
Y desde aquí decimos fuerte y claro: ¡NI UN PASO ATRÁS, MUCHACHOS!
Por Bolivar Balcacer



