En medio de un prolongado cierre del gobierno estadounidense, el presidente Donald Trump ha ejercido presión sobre los legisladores republicanos, instándolos a eliminar el filibusterismo en el Senado, que requiere 60 votos para aprobar la mayoría de las leyes.
En un mensaje contundente, Trump advirtió que los republicanos podrían arrepentirse de no actuar, sugiriendo que los demócratas están listos para eliminar esta medida en cuanto tengan la oportunidad.
Trump argumentó que esta situación es más que un simple cierre; es crucial para la «supervivencia» del país. Además, predijo que si los demócratas toman el control, llenarán la Corte Suprema, añadirán nuevos estados y, por ende, incrementarán significativamente su representación electoral.
El cierre del gobierno ha alcanzado su trigésimo segundo día, y se perfila como el más largo en la historia de EE.UU., resultado de las tensiones entre demócratas y republicanos respecto a la aprobación de nuevos presupuestos.
Mientras tanto, el expresidente Barack Obama ha estado activo en la campaña electoral, participando en mítines para apoyar a candidatos demócratas en Nueva Jersey y Virginia, estados clave en las elecciones que se celebran el próximo martes. Estas elecciones son vistas como un termómetro para los comicios de medio término de 2026, donde se renovarán todos los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
En Nueva Jersey, Obama respaldó a la candidata Mikie Sherrill, quien enfrenta una reñida competencia contra el republicano Jack Ciattarelli, apoyado por Trump. En Virginia, Obama también mostró su apoyo a Abigail Spanberger, quien tiene un margen más cómodo en su carrera electoral.
En Nueva York, las elecciones a alcalde también están en juego, y aunque Obama no ha participado activamente en la campaña del demócrata socialista Zohran Mamdani, se ha comunicado con él para ofrecerle su apoyo.

