SANTO DOMINGO, RD.- Todos recordamos cuando se inició hace casi 4 años la guerra entre Rusia y Ucrania, que el dictador Vladimir Putin llamó a la invasión del país europeo una «operación espacial» para evitar desnudar su intención de anexionarse el territorio ucraniano por medio de una guerra de agresión contra un país vecino, al final todos llamamos a este hecho, hasta los rusos lo hacen, la guerra de Ucrania.
Pues los Estados Unidos han declarado una guerra frontal contra el tráfico de drogas, una epidemia en el país del norte, y señala en sudamérica a Venezuela y el llamado Cartel de los Soles como uno de sus principales enemigos, algo que además de ser una verdad, compromete a ese país en un conflicto que tiene como único fin el salir ganancioso.
Y en esa guerra de baja intensidad, ha salido a la luz lo que por muchos años es una realidad en la República Dominicana, nos convertimos como país en una zona franca del trafico de drogas, los carteles de sudamérica y México sobretodo, han usado a nuestro país como un enorme almacén de drogas narcóticas, y eso ocurrió con el silencio cómplice de todos.
Las figuras vinculadas al narcotráfico son mencionadas con desparpajo en forma pública, el congreso nacional según los decires de pasillo, está poblado por legisladores financiados por el crimen organizado que, claro está, defienden sus intereses en el primer poder del estado, y ha sido como si los partidos se hubieran puesto de acuerdo en guardar silencio.
Es en este contexto, y con toda la razón, que entra en acción el gobierno de los EEUU y al declarar la guerra contra el tráfico de drogas en el Caribe, entra en conflicto con esa parte de la RD dónde ha sentado sus reales el narcotráfico, sus operadores en nuestro país y las redes que construyeron en nuestro territorio un espacio abierto para el enriquecimiento ilícito, el crimen y el lavado de activos.
Hablamos de una guerra, que en el caso de quien escribe tiene todo mi apoyo, contra los que siembran cada dia cientos de muertos en nuestra America, unos por la violencia inherente al trafico de drogas y otros por el uso de esas sustancias que unas veces esclavizan y otras matan a quienes las usan.
Así que como permitimos que los criminales nos ocupan para el uso de nuestro territorio como almacén de la basura que venden, ahora a tragarnos el patriotismo frente a las 4 bases que tienen los EEUU en nuestro país: Las Américas, San Isidro, Las Calderas y Barahona, además a chuparnos las oficinas de la DEA y el FBI en Santiago, a ver si ellos nos ayudan a limpiar lo que no hemos hecho nosotros.
Se dice en algunos círculos, que a los que hicieron negocios con los narcos en RD les llegó el día del «lloro y crujir de dientes», que el miedo y la preocupación los está haciendo huir hacia donde sea porque ya no hay lugar alguno donde esconderse.
Por Humberto Salazar

