SANTO DOMINGO, RD.- La política y los políticos en cualquier país del mundo se supone existen para representar los intereses de los ciudadanos en administrar los recursos públicos, para imaginarlo debemos pensar en aquellos griegos que dieron origen a la palabra «política», que según ellos es la ciencia o arte de ocuparse de los asuntos públicos, es decir de los intereses colectivos de una comunidad o en el caso de los griegos de las ciudades estado que constituían ese país del mundo antiguo.
No puede existir entonces política, un término vinculado en la modernidad a la administración de los estados nacionales modernos, sí que haya políticos, que son los que se dedican a ejercer la primera para ganarse el favor de la mayoría y el derecho de velar por lo que es de todos.
Aterrizando los términos en nuestra República Dominicana, el ejercicio de la política entonces se trata de plantearse ejercer el poder a nombre de todos los ciudadanos, con el objetivo de trabajar para el BIEN COMÚN, y esto se realiza a través de unos espacios organizados para agrupar a la ciudadanía llamados partidos políticos, que en términos llanos son el vehículo de transmisión de la voluntad popular.
Todos esos términos son tan románticos y descriptivos, que cuando los comparamos con lo que sucede en RD en términos de políticos y política, no hay dudas que hemos desvirtuado el ejercicio de la política, los que la ejercen lo hacen pensando no en el bien colectivo sino en sus intereses personales y grupales, convirtiendo así los partidos en un espacio de guerra al estilo todos contra todos, en búsqueda de poder y riquezas.
En esencia no se diferencian en nada, más bien todos se parecen en estar llenos de personajes y personeros, ansiosos de quitar al que está para ponerse ellos, con un único objetivo, los de los comité o dirección «política», enganchar un «cargo» que les permita hacerse, o ser más si ya lo son, multimillonarios robando lo que no es suyo, y los de un poco más abajo de la estructura, conseguir un sueldo, no un trabajo, para vivir «bien» sin dar un golpe los próximos 4 años.
Nos llenamos la boca de decir que somos el país que más ha crecido en términos de PIB en los últimos 60 años en Latinoamérica, pero nos callamos la boca en reconocer que, si borramos el rescate de la economía después de la guerra civil en 1965, las leyes agrarias de 1972 y las reformas económicas de 1992, todas obras del presidente Joaquín Balaguer, es poco lo trascendente en términos sociales que hemos logrado.
Hoy día, a pesar de las torres de apartamentos en algunas de nuestras ciudades, y nuestro sazonado crecimiento económico, los dominicanos tenemos una sociedad muy desigual, con una casta (Made in Miley) dedicada solo a la «política», que nos satura con criticas destructivas, consignas sin sentido, campaña electoral permanente y manifestaciones fuera de época, cuyos integrantes solo pelean para determinar a quien le toca el turno para robar.
Mientras los problemas fundamentales, no cosméticos de un país organizado se han convertido en eternos; la SALUD en crisis permanente, la EDUCACIÓN por los suelos, los EMPLEADOS mal pagos y más INFORMALES que nunca, la SEGURIDAD brilla por su ausencia, el TRANSPORTE es un desastre, y muchos etcéteras más.
Entonces ni son buenos los que están, pero mucho menos los que estaban, si esos partidos no se renuevan es mejor que desaparezcan todos.
Por Humberto Salazar



