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El ejemplo de Orlando en la lucha por la soberanía

Solicitar ocupación extranjera para Haití, poner bajo control del Ejército yanqui el destino de las tierras raras, condenar la respuesta de Irán a los ataques de Estados Unidos e Israel, autorizar el uso de un aeropuerto y una base militar dominicana por soldados y espías yanquis para preparar acciones contra Venezuela (y es obvio que también contra Cuba) y obedecer a Donald Trump y a Marco Rubio al sumarse a un grupo de gobernantes fascistoides y entreguistas para integrar el mal llamado Escudo de las Américas, son solo algunas manifestaciones del servilismo que caracteriza al presidente dominicano Luis Abinader, quien, como sus antecesores, cumple el encargo de dar continuidad a la subordinación.

La lucha por la soberanía es tan necesaria hoy como cuando Orlando Martínez condenó la injerencia de Estados Unidos y destacó la relación entre el generalato criminal de República Dominicana y el Grupo Asesor de Asistencia Militar (MAAG).

El periodista asesinado el 17 de marzo de 1975 combatió el servilismo de Joaquín Balaguer. Hoy, es preciso honrar su memoria alzando la voz para condenar la sumisión de Luis Abinader y destacar que Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina encabezaron gobiernos igualmente entreguistas y hoy, para preservar la impunidad de sus sucias acciones, apoyan el entreguismo del actual gobierno y presentan como necesaria la aplicación de medidas de corte fascista pautadas desde Washington.

En el sistema político que no soportó la firmeza de Orlando Martínez siguen gravitando herederos directos de Joaquín Balaguer, como es el caso de Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, y politiqueros que, como Luis Abinader, no coincidieron en tiempo con el déspota, pero heredan riquezas acumuladas bajo su sombra (terrenos, cementeras y centros educativos que son mercados de títulos).

Han sido rediseñadas algunas formas de manipulación, pero se trata de administrar la podredumbre, no de desmontarla. Eso explica la vigencia del pacto de impunidad. Luis Abinader hace lo que sus antecesores, encabeza un gobierno corrupto y busca ser intocable aún después del año 2028, cuando finalice su gestión.

Muestra de ello es que el 27 de febrero pidió el aplauso en la sede del Poder Legislativo para Danilo Medina, el expresidente que dijo ignorar que sus hermanos y cuñados estafaron al Estado miles de millones de pesos; para Leonel Fernández, el expresidente dueño de la Fundación Global, socio y protegido de grandes empresario y que también finge no conocer los manejos de los corruptos de su círculo, y para Hipólito Mejía, el expresidente para quien es motivo de orgullo ser discípulo de Balaguer y hermano adoptivo de los generales de horca y cuchillo que sentenciaron a muerte a Orlando Martínez y encargaron a sicarios la ejecución de la inicua sentencia.

Con el asesinato de Orlando Martínez, se troncharon los sueños de un periodista sagaz, inteligente y joven (Orlando había nacido en Las Matas de Farfán el 14 de septiembre de 1944, de modo que fue asesinado seis meses antes de cumplir los 31 años), pero no se apagó la llama de la dignidad.

Ante la entrega al Comando Sur del Ejército de Estados Unidos del control de las tierras raras y las graciosas concesiones a la Gold Quest y a otras mineras, se recuerda la denuncia responsable y la valiente condena de Orlando Martínez a la Gulf And Western, la Falconbridge y la Alcoa Exploration Company, multinacionales a las cuales llamaba con nombres de vampiros.

El periodista recibió amenazas. El 18 de febrero de 1974 informó que había recibido una carta de Carlos Morales Troncoso, entonces ejecutivo de la Gulf (luego fue canciller y vicepresidente de la República, porque Balaguer lo premió).

El artículo Respondiéndole a un vampiro, comienza con una consideración: «Yo comprendo, por la mala fama que tienen los que se alimentan de sangre ajena, que Morales Troncoso no quiera ni siquiera escribir el título de mi comentario. También yo, y con sobradas razones, me abstendré de publicar su rosario de insultos, porque no tengo la mínima intención de darle cabida en mi columna a tanta basura proveniente de un servidor de un vampiro importado”.

Y sigue hablando en primera persona al señalar: “Morales Troncoso, con sus términos, me conmina para que demuestre lo afirmado en mi comentario. Según el diccionario de la Real Academia, conminar significa “amenazar con algún castigo el que tiene potestad para imponerlo”. ¿Qué tipo de castigo, me pregunto? Además, ¿desde cuándo un servidor de una empresa extranjera tiene potestad para imponer castigos en la República Dominicana? ¿Será el tratamiento Guido Gil lo que me ofrece el ingeniero?”

Si se toma en cuenta que Guido Gil, además de abogado, sindicalista y dirigente de izquierda, fue periodista, se concluye que Orlando Martínez sabía que ponía en peligro la vida. Los responsables de la desaparición de Guido Gil tenían a su servicio generales con uniforme y acceso al despacho de Balaguer.

El personaje de Transilvania (el conde Drácula) y sus similares (Barnabás y otros) representan la voracidad que, en términos reales, caracteriza a los saqueadores cuyos rostros visibles son Donald Trump, Marco Rubio y varios magnates de la tecnología.

El homenaje cierto

El mejor homenaje al periodista que no llegó a cumplir 31 años es demandar que cese el saqueo.

Es preciso también denunciar como una infamia el Escudo de las Américas, que compromete a gobiernos serviles (los gobiernos de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Guyana, y Trinidad y Tobago) a poner los cuerpos armados y los organismos de seguridad al servicio de los intereses de Estados Unidos.

El Escudo de las Américas tiene como enviada especial (esto es una afrenta) a Kristi Noem, quien resultó odiosa en el puesto de secretaria de Seguridad Nacional por la rudeza de las medidas antiinmigrantes. Criminalizar la migración hasta consentir la violación de derechos fundamentales (se llega al asesinato) es una marca de la republicana que ahora traza pautas a doce gobiernos. ¡Qué vergüenza!

Con este nivel de sumisión, el Gobierno se muestra incapaz de oponerse a las tropelías del poder estadounidense, incluso cuando las amenazas son dirigidas a puntos cercanos al territorio nacional como es Cuba.

Abinader y los grupos de derecha no pueden demandar a Trump el cese de las agresiones contra Cuba. ¿Habrá peor atadura y condición más abominable?

Hay que destacar el rechazo de Orlando a la dictadura de Pinochet. Sus referencias a Neruda y a Víctor Jara, el apodo de Bandidochet para el dictador chileno, la comparación con otras dictaduras militares del continente y la condena a los crímenes. 51 años después del asesinato del periodista, el fascismo entra al Palacio de la Moneda con José Antonio Kast.

Luis Abinader se define como amigo y aliado de Kast. ¡Y no le da vergüenza!

La condena a esta postura debe manifestarse con firmeza y las palabras precisas para expresarla están en las páginas escritas por Orlando Martínez, el periodista cuyo cuerpo cayó en una calle de la Zona Universitaria el 17 de marzo de 1975 y cuyo ejemplo sigue vivo… La dignidad no muere.

Por Lilliam Oviedo

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