Lucas Pacioli es considerado el padre de la contabilidad moderna, por haber formalizado y establecido el sistema por partida doble. Su reconocimiento se fundamenta en que, en una transacción siempre habrá “quien da y quien recibe”. Esa expresión es el concepto actual de Débito y Crédito o Activo y Pasivo.
Tomando como base los participantes en una transacción y, salvando la objetividad, nos trasladamos a un ambiente donde se ejerce el ilícito del soborno, ya que, para que exista, debe haber alguien que entregue la cosa convenida y otro alguien que la reciba. En el caso de Odebrecht, esta empresa constructora brasileña, declaró ante un Tribunal de Justicia estadounidense haber participado en actos de sobornos en doce países localizados en África y América Latina.
De acuerdo a la denuncia de Odebrecht, entregó a personeros de esos doce países, la suma de 788 millones de dólares, aproximadamente. De ese valor, a la República Dominicana se le asignaron 92 millones de dólares, representando el tercer país con mas dinero recibido de Odebrecht, después de Venezuela (98 millones) y Brasil (349 millones).
En el caso dominicano, de los sobornos denunciados por los funcionarios de Odebrecht, un Tribunal de Justicia, evacuó una sentencia el día 14 de octubre del presente año, donde reconoce que no se pudo demostrar la imputación del delito de soborno, por no poder precisar “quien o quienes recibieron dinero”. En este caso, el binomio que se establece en el acto de soborno, no pudo identificarse porque una o varias partes de la ecuación, se ha mantenido como incógnita.
Durante el periodo 7/03/2002 al 14/04/2014, a la empresa Odebrecht se le otorgaron 17 Contratos para la ejecución de obras de infraestructuras por un valor de 4,898 millones de dólares. A ese número de obras, se le adicionaron 24 Adendas, ascendiendo a 1,458 millones de dólares. El total arroja la suma de 6,356 millones de dólares, por construir: acueductos, hidroeléctricas, carreteras, autopistas, corredores y termoeléctricas. En todo ese proceso, la constructora brasileña declaró que pagó sobornos, con la mala suerte para el pueblo dominicano que, la parte receptora se ha mantenido sin identificar.
En los países que la internalización de los sobornos de Odebrecht se manifestó, la justicia tuvo la “suerte” de poder resolver la incógnita de la ecuación. Aquí no. A pesar de las muchas manifestaciones como fueron la “luz verde” que tenían los prestamos relacionados con las obras de esa empresa, en la Cámara Baja de nuestro Congreso Nacional; las preferencias en el otorgamiento de las obras, en especial la termoeléctrica Punta Catalina, el sobornador era conocido y los sobornados no.
Si no hubo un acto de soborno, independientemente de que Odebrecht lo denunciara a un Tribunal de Justicia de los Estados Unidos; entonces, las interrogantes que afloran, serian, cual es el curso de la multa aplicada a esa empresa, equivalente al doble del valor establecido como soborno, por una parte y, por otra, si el dinero entregado para soborno (los 92 millones de dólares), no fue entregado, para los fines que erogado, habría que devolvérselo al sobornador, por quien o quienes lo recibieron?
Prácticamente, el ilícito del soborno en nuestro país, habrá que considerarlo como “una especie en extinción”, por la forma de manifestarse en los esquemas de corrupción administrativa. En el caso de Odebrecht, a mas b, no es igual a c.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense



