Abandonaron al pueblo, esa fue su meta de traidores y trepadores” lo felicito….
Le suministro a los dirigentes de la “Marcha Verde” esta misiva histórica de Gregorio Luperón que optaron por entregarse a un sueldo mísero y traicionarnos al pueblo.
Así hablaba Gregorio Luperón:
Carta enviada por el General Gregorio Luperón al traidor José María Cabral después del triunfo de la Guerra Restauradora en 1865, con motivo de la entrega del poder al desgraciado Buenaventura Báez:
Ciudadano General José María Cabral
Santo Domingo
General, tengo en mis manos su inesperado y sorprendente oficio del 29 pasado. Su contenido cambia por completo la favorable opinión que me había formado de usted. Yo le creía un buen Patriota, pero me engañaba. Usted no es, nó, como dice ser, un servidor del pueblo, Sino un Hipócrita, e instrumento del ex-Mariscal Báez. Usted quiere que yo deponga mi orgullo ante una reacción anti-nacional, para que no sea tildado de ambicioso; qué mal conoce usted General, ¡A los Hombres de mi Temple! General: mi orgullo es el de la Nación, mi ambición la de verla libre bajo el mando de un hombre Patriota; ¡pero nunca bajo el de un traidor! Díceme usted que lo dejan como Protector, hasta que la nación se dé un Gobierno. Apenas puedo comprender lo que usted quiere hacerme entender; su mala conducta política los trastorna e induce a contradicciones.
Usted firma un manifiesto que proclama presidente a Báez; y en su oficio tiene la desfachatez de asegurarme que permanece como Protector hasta la creación de un Gobierno definitivo. General:
Cuando se le ofrezca otra vez dirigirse a mí, Quítese la Mascara: Yo No conozco ese fuego oblicuo. No puedo, pues, llenar los deseos de usted consumando el infame pronunciamiento de esta Provincia.
He depuesto el mando en el Ayuntamiento, que decidirá lo que juzgue más acertado. Incluyo a usted una protesta que he levantado contra su ex-Mariscal y los esbirros que le representan, retirándome a mi hogar de Puerto Plata, dispuesto a afrontar cualquier ataque que directa o indirectamente se me dirija, lo que le recomiendo comunicar al señor Báez en oportunidad.
Quiero concluir repitiéndole que yo soy un hombre de conciencia propia, dispuesto a respetar la República, defender sus libertades y apoyar todo Gobierno que sea verdadero representante de la idea Nacional; mientras que la suya General, es una conciencia torcida y especuladora. Mientras la casualidad nos ponga uno frente al otro, guardo algo que decirle de viva voz.
Su amigo,
Santiago, 2 de noviembre de 1865
Gregorio Luperón
POR RAFAEL PERCIVAL



