NEW YORK.- Después de un duro y sangriento batallar del pueblo dominicano bajo la sagaz e inteligente dirección de los Trinitarios que encabezó el insigne Juan Pablo Duarte, el 27 de febrero de 1844 se produce el surgimiento del Estado Dominicano. Y desde esa fecha hasta nuestros días el país ha tenido 66 presidentes que llegaron al solio presidencial por la vía institucional y otros 5 asumieron el control del país merced a circunstancias político/militar muy especiales que no viene al caso explicar en este artículo.
Pero sí es de gran importancia señalar ahora que en el país no ha gobernado una mujer como jefa de Estado y ello se debe a múltiples razones:
1) Sentimiento discriminatorio contra la mujer,
2) el acendrado machismo predominante en el mundo y la República Dominicana no es una excepción y
3) el bajo nivel de conciencia política revolucionaria en la población femenina. Todo lo dicho más arriba constituye la causa más significativa de una extensa gama de males sociales que acogotan la sociedad dominicana impidiendo que la justicia social se asiente de manera paritaria y los desaguisados de los políticos y empresarios corruptos reciban todo el peso de la ley y, por vía de consecuencia, el país se encamine por senderos de paz, soberanía, independencia y democracia.

Pero si bien es cierto que han pasado 179 años de vida republicana sin que mujer alguna se ciña la “ñoña” en nuestra querida República Dominicana, no menos cierto es que estamos en un momento político especial por la gran oportunidad que nos brindan las actuales circunstancias electorales de poder, mediante el juego democrático del ejercicio del voto popular llevar a la primera magistratura del Estado a una mujer del calibre político y moral de la profesora María Teresa Cabrera. Votar por María Teresa Cabrera es una oportunidad de oro para combatir con firmeza, coraje y decisión todos los males que azotan nuestro país ya que la candidata del combativo Frente Amplio ha sido clara y precisa al señalar al nefasto neoliberalismo económico como la causa más contundente de la pobreza imperante en nuestra querida Quisqueya ; también ha sido categórica hasta el hartazgo, porque de eso ella sabe, al plantear el valor inconmensurable de una educación que responda científica y culturalmente a las necesidades de la sociedad dominicana dotando a nuestros niños, jóvenes y adultos de instrumentos con los cuales contribuir al empoderamientos material y espiritual de la sociedad en su conjunto.
María Teresa Cabrera sabe de los problemas del campo porque ella viene de ahí; sabe de las graves falencias de nuestra juventud porque como profesional de la educación y su dilatada experiencia en el quehacer educativo maneja al dedillo todas las variantes de soluciones para combatir y solucionar esos problemas. A este respecto es bueno anotar que su brillante participación en la lucha por la consecución del 4% para la educación es el botón que como muestra puede exhibir con donaire la que el pueblo dominicano desde hace tiempo lleva en sus corazones.
Que nadie tenga la menor duda, María Teresa Cabrera le sobra capacidad, coraje, dignidad y decoro para presentarle pelea al neoliberalismo, a los fideicomisos que atacan nuestras riquezas estratégicas, a la corrupción dentro y fuera de la Policía Nacional y otras instancias del Estado, a la vacilación cómplice de la justicia dominicana así como a los intentos de querer mediatizar nuestra soberanía por parte de fuerzas foráneas. Por todo eso y por mucho mas el 19 de mayo el pueblo dominicano, cual aluvión humano habrá de dirigirse a los centros de votación para preñar las urnas de votos multicolores y como resultado el mes de agosto del 2024 habrá de nacer una nueva criatura política que llevará por nombre “NUEVA DEMOCRACIA DOMINICANA”.
Por Marino Mejía



