Hasta el momento, todo sufragio se ha ganado, contando los votos a favor de un contendor, frente a los votos en contra. No hay otra manera más eficaz y, que despeje toda duda que, el conteo de las boletas electorales, y la distribución de las mismas que señalan a un candidato como el más preferido.
Otras formas de selección para determinar a un ganador, tales como: “levantar la mano”, “por aclamación” o, “por encuestas”, no son eficaces para que se tome como una expresión fiel y de buena voluntad de la ciudadanía.
Saber o conocer a fondo los métodos matemáticos, para determinar si un segmento de la población le confiere la oportunidad de ser favorecido con la cantidad de votantes necesarios, para alcanzar la victoria con respecto a los demás aspirantes, se podría considerar como una ventaja.
Si una demarcación o circunscripción no tiene la densidad poblacional para que “los números cuadren”, debido al número de aspirantes con posibilidades relativas o absoluta de ganar; por mas que utilice estrategias y logísticas, no logrará el triunfo. La obcecación de una campaña política, donde las redes sociales tienen un papel preponderante, debe ser un punto de inflexión a analizar y evitar una derrota frustratoria.
En las próximas elecciones, en las cuales se elegirán alcaldes y presidentes de juntas municipales, algunas reglas han cambiado, no habrá el voto de arrastre, lo que quiere decir, que todo el mundo “se rascará con sus propias uñas”. Esto significará que habrá regidores electos y, alcaldes fuera de competencia.
Me imagino las presiones que recibirá la Junta Central Electoral, a partir del 18 de febrero de 2024, fecha en la cual se celebrarán las elecciones municipales. Los grandes municipios, experimentarán en carne viva los resultados de las alianzas, puesto que, en la mayoría de los casos, no se han detenido a pensar, que piensan los regidores, concejales o ediles, de un candidato a alcalde que, en su circunscripción, no cuenta con el favor del electorado.
La política no basta solo con reuniones y acuerdos, se tiene que tomar en consideración que, si los números no dan los resultados esperados, se debe cambiar la estrategia para ganar o, en su defecto minimizar la pérdida.
Estamos en unos tiempos de que el voto castigo, esta en desuso, ya el votante apunta hacia los beneficios personales o grupales. Mantiene un protocolo, relacionado con el desempeño y el historial de los candidatos, utilizando estadísticas y evaluaciones del comportamiento de la economía de su provincia, municipio o sector. Contemplando los niveles de progreso que debe alcanzar su comunidad, para el bien de sus habitantes.
Si un político se detiene a denostar, a recordar hechos incompatibles con la realidad y no presenta planes concretos para el desarrollo de los munícipes, que no le den auge al discurso de que recogerán la basura todos los días; pues, que no esperen votos a su favor.
A los nuevos síndicos le espera una competencia de desarrollo, en los cuales se encuentran el Distrito Nacional, Santiago, Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte, Santo Domingo Oeste, Puerto Plata, Samaná Higüey, La Romana, San Cristóbal, Pedernales. La apuesta se origina en la capacidad de mantener y convertir esos municipios en polos de cambios urbanísticos y ordenamiento territorial, en especial, definir los linderos de cada comunidad.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense



