NEW YORK.- Repitieron mentiras gubernamentales durante la pandemia, y en las elecciones, asesinaron sus credibilidades, nadie les cree.
Repitieron la propaganda de la Casa Blanca, que el presidente Joe Biden tenía buena salud y podía gobernar otro período. Durante aquel penoso debate con Donald Trump, vimos que era mentira.
Kamala Harris nunca “empató” con Trump, las urnas desmintieron eso, Ucrania e Israel no ganan sus guerras, son mentiras deliberadas. Reportaron mentiras vestidas como noticias verdaderas.
Cuando Trump habló “fake news media” (medios de noticias falsas) le dijeron “loco”, ciertamente algunos locos ven cosas ocultas para cuerdos.
Ahora Trump demandó por $10 mil millones a varios medios por parcializarse contra él.
Repitiendo lo conveniente para quienes les pagaban, muchos medios suicidaron sus credibilidades, nadie les paga anuncios, quebraron, despidieron centenares de empleados, incluidos muchos periodistas mentirosos.
- Los mató una sobredosis de mentiras.
Robert (Bobby) Kennedy Jr., como secretario de Salud y Servicios Humanos (HHS en inglés) tiene la misión de desmontar el todopoderoso complejo farmacéutico y alimenticio industrial. Promete “Hacer a América Saludable Otra Vez”, busca cambiar la medicina y la alimentación.
Todos saldremos ganando si fragmentan los gigantes farmacéuticos y alimenticios para devolvernos la salud.
Todas las mentiras sobre la pandemia y las vacunas saldrán a la luz pública, afectando intereses muy poderosos. Lo que ayer eran “teorías conspirativas”, pronto pueden quedar demostradas como verdades.
El partido demócrata y sus aliados mediáticos mentirosos quedarán sepultados por sus mentiras, todos repiten exactamente las mismas mentiras, como si fuera un coro.
Ahora todos dicen que Trump designa gente que le sean “leales” como si fuera una práctica designar desleales.
Y apoyan que el gobierno censure a quienes dicen verdades, para ellos son “noticias falsas”.
El presidente electo, Trump, promete desmantelar y destruir el “cartel de censura inmediatamente”, esto es serio.
Por J.C. Malone

