NUEVA YORK.- El presidente Donald Trump encabeza un imperio bastante mutilado. El expresidente Joe Biden entregó a los Estados Unidos con la mitad de su influencia y poderío mundial. El dólar fue la principal fuente de poder e influencia internacional estadounidense, pero bajo Biden perdió el 50% de su poder como instrumento monetario y reserva mundial.
Trump demanda cosas como si presidiera una nación poderosa, se niega a aceptar el legado de Biden. La gente obedece por temor a las consecuencias de la desobediencia, Trump pide reducir los precios del petróleo, pero sin medios para imponer su voluntad, lo ignoran.
Los casi 4,000 millones de habitantes en los países del BRICS, no seguirán obedeciéndole al 1% gobernante, de los 330 millones de estadounidenses. Cuando $2.0 trillones de dólares “desempleados” que nadie usa, retornen a casa, provocarán un tsunami inflacionario, arrasarán con todo.
Esto tiene su explicación, cuando Biden intentó arrodillar al presidente ruso, Vladimir Putin, con sanciones económicas, ahí cometió el principal error, o acertijo, de toda su vida.
Putin mercadeó su petróleo y gas natural con China y la India, y convenció a los líderes de economías emergentes para que se organizaran en el BRICS. Para protegerse de sanciones y otros castigos estadounidenses basados en el poder del dólar, hoy ellos comercializan sus productos, entre ellos, sin usar esa moneda, es simple.
Arabia Saudita no puede decidir el precio del petróleo, como ayer, casi el 40% de la producción petrolera planetaria viene de BRICS. Ya comercializan petróleo y otros bienes sin usar dólares.
Sumemos la política monetaria de Biden para entender el desastre que pronto estallará en la cara a Trump. Los bancos están en problemas mundialmente, no prestan, se protegen comprando bonos, conocen el futuro inmediato e ineludible. Biden dejó un “tsunami de tiempo”, y pronto estallará.
Por J.C. Malone



