La reciente denuncia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre el supuesto desvío de fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) hacia medios de comunicación ha desatado un torbellino de reacciones en la región. Trump acusó a medios de comunicación como Politico de recibir dinero a cambio de una cobertura favorable, calificándolo como «uno de los mayores escándalos de la historia».
En medio de este escenario, la USAID ha sido desmantelada por orden del presidente Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, ha asumido su dirección interina. Según las declaraciones oficiales, la agencia ha sido suspendida por su supuesta ineficiencia y la utilización indebida de recursos, una decisión que ha generado debate sobre el futuro de la cooperación internacional de EE.UU.
- El Caso en República Dominicana
A nivel local, las acusaciones contra la USAID han tomado un giro más explosivo. Según denuncias en círculos políticos y mediáticos, la agencia habría canalizado recursos hacia periodistas y comunicadores dominicanos a través de la organización Participación Ciudadana. Se comenta que la USAID contrataba a estos periodistas, comunicadores e influencers no solo para influir en la opinión pública, sino también con el propósito de desestabilizar gobiernos y debilitar el sistema de partidos políticos en República Dominicana.
Lo más grave del caso es que estos periodistas y comunicadores, que se hacían llamar «los más serios e impolutos», utilizaron su influencia para atacar de manera despiadada la gestión del PLD y el expresidente Leonel Fernández, intentando desacreditar su destacado desempeño gubernamental. Durante años, estos comunicadores vendieron una imagen de objetividad, cuando en realidad tenían acuerdos con el Partido Revolucionario Moderno (PRM) para ser nombrados en el gobierno de Luis Abinader. Así ocurrió: una vez el PRM llegó al poder, muchos de ellos fueron recompensados con cargos gubernamentales, dejando en evidencia su verdadera agenda.
Además, se les acusa de haber traicionado a su país al recibir financiamiento de un gobierno extranjero con el objetivo de promover agendas que atentan contra los valores y la estabilidad nacional. Entre sus acciones estarían: la promoción del aborto, el boicot en el Congreso Nacional para impedir la aprobación del Código Procesal Penal, el ataque sistemático contra la paz familiar, la erosión de la cultura dominicana y la facilitación de una «invasión silente» de haitianos en el país. Todo esto ha contribuido a una creciente inestabilidad social y a un clima de incertidumbre en la nación.
Por Felidonio Rodríguez




Necesitamos evidencias, documentos que sustenten dicha teorias, sin eso no habrá justicia contra ellos solo eco y falsas acusaciones.
Es lastimoso y frustrante el que periodistas perversos se pasen años creando toda una imagen de pulcritud,solo esperando el momento para moldear y manipular opiniones públicas colectivas, en contra del país que le ha dado todo,durante su tiempo de vida,que para mi no debió ser tan largo para que no hicieran tanto daño.
No tienen perdón ni caducidad su accionar, pues es un pecado capital desde el gran patriotismo que llevamos en nuestro interior todos los VERDADEROS dominicanos,que históricamente hemos estado dispuestos a dar hasta la vida por nuestro.
País el cual ha sido ,invadido y maltratado,por nuestros ancestrales cavernarios enemigos haitianos,sin otro motivo que no sea su atrasado salvajismo derivado de sus guerrerismo obsesivo.