La sociedad dominicana ha sido impactada por la tecnología digital en el ámbito de la comunicación social, de tal forma, que hemos evolucionado hacia una nueva sociedad política.
Parafraseando al politólogo estadounidense Samuel Huntington en su bestseller «Choque de Civilizaciones,» y guardando la distancia, estamos en el punto de inflexión entre la decadente sociedad análoga y la disruptiva sociedad digital; proceso que se desarrolla ante la indiferencia del sistema de partidos políticos dominicanos.
Abordar las complejidades del presente sin una clara visión de futuro; aplicando acciones y métodos anclados en el pasado, constituye una inadmisible aberración intelectual.
Por respeto a la legitimidad electoral, excluimos del objeto de este escrito a los partidos políticos mayoritarios: el Revolucionario Moderno, la Fuerza de Pueblo y el de la Liberación Dominicana.
Un partido político debe ser la expresión organizada de la sociedad que lo contiene. De lo contrario, no estaría en condiciones de interpretar el aspiracional de la comunidad que pretende representar.
En el país hay una gran cantidad de organizaciones políticas minoritarias; treinta y uno en total, lo que evidencia las falencias del sistema electoral dominicano.
La mayoría de estos partidos emergentes, carecen de base de justificación existencial. Con el próximo artículo, empezaremos a analizar la situación de los partidos minoritarios con mayor potencial. Iniciaremos con el Partido Dominicanos por el Cambio, DXC.
Que Dios bendiga a la República Dominicana.
Por Freddy Roa



