Boston.- Las imágenes recientes de una mujer haitiana embarazada, en pleno trabajo de parto, siendo sacada del Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina para ser subida a un autobús de Migración, han estremecido a la nación. Su hermana asegura que tenía sus documentos al día, pero aun así fue tratada como una delincuente, en uno de los momentos más vulnerables de su vida.
Inicialmente, el director de Migración negó el hecho diciendo que el video era viejo. Luego se retractó al confirmarse que el suceso ocurrió hace pocos días. Este cambio de versión, lejos de calmar los ánimos, solo aumenta la indignación.
Familiares de otros migrantes también han denunciado que sus parientes han sido detenidos y deportados a pesar de contar con documentos legales. Ahora incluso intelectuales dominicanos se han unido al rechazo a estos abusos que están ocurriendo, especialmente en centros de salud donde lo primero que debería garantizarse es la atención médica, no la persecución.
Una mujer en labor de parto no es una amenaza. Es una emergencia médica. Lo que ocurrió en Los Mina no fue solo un error de protocolo: fue un acto de crueldad institucional que no puede repetirse.
Exigimos al gobierno dominicano y a todas sus instituciones que actúen con humanidad, que establezcan protocolos claros y que protejan la dignidad de todos los seres humanos, sin importar su nacionalidad.
La ley debe cumplirse, sí, pero con respeto, con compasión y con sentido humano. Porque el dolor no tiene nacionalidad, y la dignidad tampoco.
Por Luis Castillo



