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Están muriendo nuestros futuros guardias

SANTO DOMINGO, RD.- De la negligencia al homicidio involuntario en el entrenamiento de las fuerzas armadas hay solo un paso. No puede seguir ocurriendo muertes de lo mejor de nuestra sociedad. Cada joven que decide ser militar o policía, en la mayoría de los casos, es por convicción y deseos de defender la patria.

Las fuerzas de seguridad y defensa, así como sus institutos de enseñanza superior, deben evitar las muertes ante los ejercicios físicos para los cadetes y aspirantes. Es común la frase «El entrenamiento tiene que ser tan fuerte que la guerra parezca un juego (o descanso)». Sin embargo, la realidad es que, se entrena la mente y los músculos, no los órganos.

Muchos casos de jóvenes con los riñones destrozados, porque los instructores o son «kJ» sin formación alguna o, lamentablemente, profesionales académicos, pero KJ en esa especialidad. No tienen conocimiento básico en las partes y el funcionamiento del cuerpo. Su ignorancia, descuido, o por no tomar las medidas de precaución necesarias hacen que todos los años mueran cinco o seis aspirantes.

El avance en la tecnología y en los derechos humanos han evolucionado la doctrina policial. Exigencias militares con policías, es enviarlos a la muerte con algo que no necesitarán para cuando estén en las calles. Todos los años mueren aspirantes en la policía, no por el entrenamiento, sino por la seguridad en el entrenamiento.

La tropa regular no son fuerzas especiales, por lo que, en algunos casos, se manifiesta presión excesiva sobre los aspirantes a soldados durante el entrenamiento, lo que puede tener efectos negativos en su salud física y mental. Entrenar es fortalecer, no lesionar.

La negligencia en el entrenamiento militar ocurre por falta de supervisión, personal con temor a quejarse o no aprobar, el uso de equipos no seguros, o la aplicación de métodos de entrenamiento inapropiados. Estamos seguros de que para el Estado Mayor sería fácil evitar muertes de militares. La mayor parte se trata de voluntad.

  • Deben tomar en cuenta

Formación de instructores militares titulados. Ningún instructor militar empírico es instructor, sino un improvisado. La guerra es muy seria para ser dirigida por improvisados o que sus oficiales y alistados sean instruidos por improvisados

Las altas temperaturas sobre los 40 grados y sin cantimploras es enviar kamikazes a la explanada. Deseosos de ser fuertes; sin embargo, la muerte les espera.

La atención médica debido a descompensación es importante tratarla al instante. El personal médico y equipos deben estar disponibles.

Entrenamiento en primeros auxilios en cada miembro de la promoción. La cultura de la seguridad desde el primer día.

Supervisión de los ejercicios físicos mediante cámaras y oficiales externos.

Adaptar los métodos de entrenamiento a la condición física y el nivel acordes a las necesidades. Un entrenamiento muy fuerte, para las fuerzas especiales, no para médicos, aspirantes a cocineros o áreas alejadas del comando.

  • Supervisión Continua

Proporcionar una supervisión continua y efectiva durante el entrenamiento militar

La mayoría de los casos quedan impunes. Sean llevados a los tribunales militares los supervisores y el director de la escuela o destituido, sea o no negligencia y se reduce al máximo estás tragedias. La negligencia en el entrenamiento militar debe ser legislada y que dé lugar a responsabilidades legales.

Por Dayvi López Vargas

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