Nueva York.- El 24 de abril fui invitado por el Centro Cultural y Deportivo Dominicano para un ameno conversatorio sobre «La revolución de abril del 1965 y su trascendencia histórica» Comencé diciendo que colocaba la gesta de abril como una de las más grandes epopeyas emprendidas por el pueblo dominicano y que solo era superada por la gloriosa noche del 27 de febrero de 1844; y por la gesta patriótica de la Guerra Restauradora del 1863. Dije que no había periodo más rico en contradicciones políticas, sociales y económicas que aquel que va desde 1961 hasta 1965; es decir, desde la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo hasta el desencadenamiento del conflicto de Abril.
Un periodo en que era tal la inestabilidad política que en apenas 4 años se sucedieron 11 presidentes. Destaque que hubo varios acontecimientos que alimentaron el estallido del 1965 y que dejaron profundas huellas en el seno del pueblo dominicano: (1) La muerte de Trujillo el 30 de mayo de 1961. (2) Las elecciones del 20 de diciembre 1962 y que dieron como fruto la elección del primer gobierno democrático después de 31 años de la dictadura de Trujillo. Estas elecciones las ganó el PRD, con el prof. Bosch a la cabeza. (3) El golpe de Estado del 25 de septiembre del 1963 al gobierno de Bosch (4) El alzamiento hacia las montañas del movimiento 14 de Junio el 21 de diciembre de 1963; en “Las Manaclas”, convirtiéndose así el Dr. Manolo Tavares Justo en el Primer Mártir y Primer Héroe reclamando la vuelta a la constitucionalidad y la reposición del presidente profesor Juan Bosch.
Algo que que hay que destacar es que el 1J4 echó a un lado su propio programa de gobierno para reclamar con valor espartano la vuelta a la Constitución del 63. (5) Otro hecho que marcó la conciencia nacional fue el ocurrido el 28 de diciembre del 1963 y que la historiografía dominicana recoge con el nombre de «La Matanza de Palma Sola». Reseñe que a partir del 28 de abril ese acontecimiento adquiere otra dimensión histórica al enfrentar el desembarco de 42 mil marines norteamericanos, cuando estos hombres; este pueblo decidió con el mayor arrojo enfrentar a las tropas del imperio más poderoso de la tierra, a sabiendas y con plena conciencia de que el enemigo era mayor en números y armas.
Esta hermosa página de la historia dominicana debe de ser grabada por siempre en el pedestal del corazón del pueblo para recordar a los hombres y mujeres de Abril. Y no solo verla como la “revolución inconclusa” o la «revolución de las 20 cuadras”, porque el Río Ozama era la era de la frontera de la esperanza mientras el puente Duarte era la línea divisora entre la vergüenza, la dignidad y el decoro.
Héctor García (Maquiavelo) es secretario de cultura del Instituto Duartiano en los Estados Unidos, presidido por el periodista Adalberto Domínguez.
En esta importante conferencia terminé diciendo la frase del más ilustre de los Dominicanos y el único y verdadero padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, cuando expresó: «Vivir sin Patria es lo mismo que vivir sin honor».
Por Héctor García (Maquiavelo)



