1.- Introducción
NUEVA YORK.- La minería en aguas profundas (deep sea mining) es una actividad emergente que busca extraer recursos minerales del lecho marino a profundidades de entre 1,000 y 6,000 metros. Estos depósitos contienen minerales críticos como níquel, cobalto, manganeso, cobre y tierras raras, fundamentales para tecnologías limpias, baterías y electrónica avanzada.
2.- Recursos y Potencial Económico
Existen tres tipos principales de recursos en aguas profundas:
- Nódulos polimetálicos: se encuentran en llanuras abisales, ricos en níquel, cobre, cobalto y manganeso.
- Sulfuros masivos del fondo marino: ubicados en dorsales oceánicas, contienen oro, plata, zinc y cobre.
- Costras ferromanganésicas: se acumulan en montes submarinos y son fuente de cobalto y tierras raras.
Se estima que la minería submarina podría representar una fuente alternativa estratégica a la explotación terrestre, especialmente en el contexto de la transición energética global.
3.- Interés Geopolítico y Comercial
- Países como China, Japón, India, Rusia, Francia y Estados Unidos han invertido en exploración submarina, obteniendo contratos de exploración a través de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
- Empresas como The Metals Company y Nauru Ocean Resources Inc. han impulsado planes piloto para comenzar la explotación comercial.
4.- Impacto Ambiental y Rechazo Internacional
La comunidad científica y ambientalista ha advertido sobre los riesgos para ecosistemas marinos aún poco conocidos:
- Destrucción de hábitats bentónicos.
- Alteración de ciclos biogeoquímicos.
- Contaminación acústica y de sedimentos.
Países como Francia, Alemania, Chile y Costa Rica han pedido una moratoria internacional hasta que se comprenda mejor el impacto ambiental.
5.- Perspectivas Futuras (2025–2035)
A favor:
- La alta demanda de minerales críticos podría incentivar la aprobación de normativas que regulen esta actividad.
- Avances tecnológicos están reduciendo los costos y mejorando la eficiencia de extracción.
En contra:
- Fuerte presión internacional para evitar el daño a ecosistemas frágiles.
- Riesgo reputacional para empresas sin compromisos ambientales sólidos.
6.- Conclusión
La minería en aguas profundas representa una frontera económica con enorme potencial, pero su viabilidad depende del equilibrio entre rentabilidad, sostenibilidad y gobernanza internacional. Los próximos años serán decisivos para definir si esta actividad será una solución estratégica para el suministro de minerales críticos o una amenaza irreversible para los océanos.
POR JOSE ALEJANDRO MONTESINO



