Mientras avanza el deterioro ético y moral de la partidocracia nacional, recordamos al profesor Leonte Brea, cuando nos decía: debemos fortalecer a los partidos políticos, porque estos son los laboratorios donde se formarán los líderes políticos del futuro.
Lamentablemente, la valoración que tenía el destacado catedrático sobre los partidos políticos, se ha desvanecido; y la clase política partidaria carece del liderazgo moral necesario para orientar a la sociedad, que impactada por la irrupción de la tecnología de la comunicación y la inteligencia artificial, ha evolucionado positivamente en el aspecto tecnológico, pero se ha degradado en el ámbito ético y moral.
Los llamados partidos mayoritarios sin excepción, cuando les ha tocado gobernar, han llenado de frustración al pueblo dominicano, porque se han corrompido en el ejercicio del poder.

La juventud dominicana no encuentra un paradigma de comportamiento ético en la dirección del Estado, ni en las cúpulas de los principales partidos políticos dominicanos. Tampoco dispone de una opción alternativa o de contraste con el tristemente célebre modelo cultural, peyorativamente llamado: Alofoke.
Las partidos políticos, a raíz de la decadencia de las ideologías, cerraron sus escuelas de formación y capacitación política, y solo el Partido Dominicanos por el Cambio, DxC, liderado por el Ing. Eduardo Estrella, valora en su justa dimensión la importancia de la formación política de sus dirigentes, a los fines, de viabilizar la consecución de sus objetivos estratégicos.
Que Dios bendiga a la República Dominicana.
Por Freddy Roa



