NUEVA YORK.- En 1938, Franklin D. Roosevelt pronunció un discurso que resonó profundamente en la historia de Estados Unidos. En sus palabras, “recuerden siempre que todos nosotros somos descendientes de inmigrantes”, nos recordó que la esencia de la nación americana está entrelazada con la historia de la inmigración. Este mensaje es más relevante hoy que nunca, en un momento en que el debate sobre la inmigración sigue siendo un tema candente en la sociedad estadounidense.
La Realidad de América
Roosevelt instó a los estadounidenses a mirar más allá de las diferencias y reconocer que, en su mayoría, todos compartimos un origen común. La historia de América es, en esencia, una historia de inmigrantes que han llegado en busca de una vida mejor. Desde aquellos que cruzaron océanos hasta los que recorrieron fronteras, cada uno ha contribuido a la rica diversidad cultural y social que define a Estados Unidos.
La Importancia de la Inclusión
En estos tiempos difíciles, es crucial que las palabras de Roosevelt resuenen en todos los rincones de la nación. No debemos olvidar que la inclusión y la empatía son fundamentales para construir una sociedad más justa. El maltrato hacia los inmigrantes no solo es una injusticia, sino que también va en contra de los valores que han hecho de América un faro de esperanza para muchos.
Un Llamado a la Acción
Las autoridades deben tomar en cuenta la historia y los registros que demuestran que América es, en efecto, para todos los americanos, y que estos americanos son, en gran parte, inmigrantes. Es un llamado a recordar que los inmigrantes de hoy, como sus antepasados, buscan oportunidades, seguridad y un futuro mejor.
En un momento en que la división y el odio pueden parecer omnipresentes, volvamos a las palabras de Roosevelt. Recordemos que todos somos parte de esta gran nación, y que nuestra fuerza radica en la diversidad y la unidad. Sigamos trabajando juntos para asegurar que América siga siendo un hogar para todos.

El discurso de Roosevelt de 1938 ha tenido un impacto duradero en la percepción de la diversidad en Estados Unidos, subrayando la importancia de la inmigración como una parte integral de la identidad nacional. Este mensaje ha influido en varias áreas:
El discurso ayudó a cimentar la idea de que la mayoría de los estadounidenses, independientemente de su origen, son descendientes de inmigrantes. Esto ha promovido una mayor aceptación de la diversidad cultural como una característica esencial de la sociedad estadounidense.
Al recordar la historia inmigrante de Estados Unidos, se ha fomentado un entorno más inclusivo en las políticas de inmigración y en la integración de diversas culturas dentro del tejido social del país.
Las palabras de Roosevelt resuenan en los debates modernos sobre la inmigración, recordando a los ciudadanos y a los legisladores que la nación fue construida por aquellos que buscaron un nuevo comienzo en sus costas.
Al enfatizar que todos somos parte de una historia común de inmigración, el discurso ha servido para disminuir la xenofobia y promover la unidad, destacando que la diversidad fortalece a la nación.
Ha inspirado a grupos y movimientos que abogan por los derechos de los inmigrantes, utilizando la historia compartida como un argumento poderoso para la igualdad y la justicia.
El discurso de Roosevelt ha sido un recordatorio constante de que la diversidad es un pilar fundamental de la identidad estadounidense, y ha proporcionado un marco para promover la inclusión y la aceptación en la sociedad moderna.
Por Nelson Rojas



