El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno mantiene una relación «extremadamente buena» con las autoridades de Venezuela, a pesar de la reciente situación tensa que resultó en un ataque devastador contra Caracas, con un saldo de cientos de muertos y la captura del presidente Nicolás Maduro.
Durante una reunión en la Casa Blanca con ejecutivos del sector petrolero, Trump describió a Venezuela como un potencial aliado y expresó su deseo de evitar la influencia de Rusia y China en el país.
Trump mencionó la posibilidad de futuras reuniones con representantes venezolanos, aunque no se ha programado un encuentro específico. También indicó que tomará decisiones sobre qué empresas petroleras estadounidenses podrán operar en Venezuela, subrayando que las negociaciones se llevarán a cabo directamente con Washington.
El plan incluye que las empresas estadounidenses inviertan «al menos 100.000 millones de dólares» en la revitalización de la infraestructura petrolera venezolana, a fin de aumentar la producción de crudo. Según Trump, las compañías no necesitarán financiación federal, sino que buscarán protección y seguridad del gobierno estadounidense para operar.
Además, mencionó un acuerdo para comenzar la refinación y venta de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano, que se ejecutará de forma continua. Las declaraciones de Trump reflejan un giro en la dinámica de relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, buscando un enfoque más favorable para ambos países en el sector energético.



