El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves haber recibido de manos de la opositora venezolana María Corina Machado una placa en reconocimiento al Premio Nobel de la Paz, durante un encuentro celebrado en Washington. El gesto ocurre a pesar de que la Fundación Nobel recordó recientemente que sus galardones son intransferibles e irrevocables.
Trump destacó en su plataforma Truth Social que fue «un gran honor» conocer a Machado, a quien describió como «una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo». Según el mandatario, la entrega de la placa constituyó un «gesto maravilloso de respeto mutuo», aunque evitó referirse a Machado como líder de la oposición venezolana.
Por su parte, Machado aseguró que le ofreció la medalla del Nobel de la Paz a Trump «por su compromiso único con la libertad», y destacó que confía en él para apoyar la libertad de Venezuela.
En declaraciones a la prensa, la opositora indicó que durante la reunión a puerta cerrada transmitió a Trump la determinación de la sociedad venezolana de avanzar hacia una transición que permita construir instituciones democráticas sólidas y, sobre todo, atender las necesidades del pueblo. Machado calificó la jornada como «histórica» y resaltó que quedó impresionada por el conocimiento y la claridad con la que Trump abordó la situación de su país.
Machado enfatizó el compromiso de Trump con la libertad de los presos políticos en Venezuela y con la defensa de los derechos de todos los venezolanos. Además, recordó que, tras la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero, la Casa Blanca descartó a Machado como candidata para gobernar el país, citando la falta de apoyo suficiente dentro de Venezuela. Actualmente, la presidencia interina es ejercida por Delcy Rodríguez, quien fuera vicepresidenta de Maduro, y cuya cooperación ha sido destacada por Estados Unidos.
El encuentro entre Trump y Machado marca un episodio político relevante, evidenciando el apoyo estadounidense hacia figuras opositoras venezolanas y la atención internacional sobre la crisis política y humanitaria del país sudamericano. La interacción ha generado reacciones tanto en Washington como en Caracas, reforzando la narrativa sobre la influencia y respaldo de EE.UU. en la oposición venezolana.



