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Crecimiento acelerado y riesgos crecientes en las calles dominicanas

El parque vehicular de la República Dominicana continúa creciendo a un ritmo sostenido, pero hay un dato que llama particularmente la atención: las motocicletas ya no son simplemente una parte importante del tránsito nacional, sino el componente predominante.

Las cifras oficiales de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) confirman una tendencia que transforma la movilidad del país y, al mismo tiempo, plantea serios desafíos en materia de seguridad vial.

Al 31 de diciembre de 2023, las motocicletas representaban el 56.5 % del total del parque vehicular nacional. Un año después, al cierre de 2024, esa proporción aumentó a 57.0 %, lo que equivale a 3,531,967 motocicletas de un total de 6,194,052 vehículos de motor registrados. Las proyecciones y reportes periodísticos para finales de 2025 presento un estimado de 6,589,164 vehículos, el 57.16 % corresponde a motocicletas, es decir, alrededor de 3,805,712 unidades.

Estas cifras evidencian una realidad contundente: más de la mitad de los vehículos que circulan en la República Dominicana son motocicletas.

Un fenómeno de crecimiento acelerado

El aumento sostenido de motocicletas en las calles responde a múltiples factores: su menor costo frente a los automóviles, el bajo consumo de combustible, la facilidad de financiamiento y su utilidad tanto para el transporte personal como para actividades económicas (mensajería, reparto, motoconcho, entre otros).

Sin embargo, el crecimiento cuantitativo no ha sido acompañado, en la misma proporción, por una cultura de respeto a las normas de tránsito ni por un fortalecimiento suficiente de los mecanismos de fiscalización y educación vial.

Cuando más del 57 % del parque vehicular está compuesto por motocicletas, cualquier conducta imprudente deja de ser un hecho aislado y se convierte en un problema estructural de seguridad pública.

El peligro en las calles

El incremento del número de motoristas en circulación trae consigo un riesgo creciente para conductores, peatones y para los propios motociclistas. En la práctica diaria se observan múltiples imprudencias que agravan la situación que van desde; transitar a alta velocidad en vías urbanas, conducir en vía contraria, realizar cruces temerarios entre vehículos, circular entre carriles sin respetar la distancia de seguridad, conducir sin casco de protección y transportar pasajeros que tampoco utilizan casco.

Estas conductas no solo violan las normas básicas de tránsito, sino que multiplican la probabilidad de accidentes graves y fatales. La motocicleta, por su propia naturaleza, ofrece menor protección física que un automóvil. Ante un impacto, el cuerpo del conductor queda expuesto casi por completo.

Cuando a esa vulnerabilidad se le suma la imprudencia, el resultado es previsible: aumento de lesiones severas, presión sobre los servicios de salud y un alto costo social y económico para el país.

Un desafío de orden público y cultural

El crecimiento del parque de motocicletas plantea una pregunta inevitable: ¿está el país preparado para gestionar este fenómeno?

La respuesta no puede limitarse al control policial. Se requiere una estrategia integral que incluya medidas como; educación vial obligatoria y efectiva, fiscalización constante y sanciones ejemplares, regulación más estricta del uso del casco, campañas permanentes de concienciación y registro y formalización del sector motoconcho.

La problemática no es la motocicleta en sí misma, sino el uso irresponsable que una parte significativa de los conductores hace de ella. La normalización de la imprudencia ha generado una percepción de impunidad que debe ser enfrentada con firmeza institucional.

Una advertencia para el futuro

Si la tendencia se mantiene, para los próximos años el país podría superar los cuatro millones de motocicletas en circulación. Esto significa más congestión, mayor exposición al riesgo y una presión creciente sobre la infraestructura vial.

El dato estadístico —57 % del parque vehicular compuesto por motocicletas— no es solo una cifra técnica. Es una señal de alerta. El crecimiento sin control y sin educación adecuada puede convertir la movilidad en una amenaza constante.

La República Dominicana enfrenta el reto de equilibrar desarrollo y seguridad. La motocicleta seguirá siendo una herramienta útil y necesaria para miles de dominicanos, pero su expansión debe ir acompañada de responsabilidad, cumplimiento de la ley y una transformación profunda en la cultura vial.

Porque cuando la imprudencia se vuelve cotidiana, el peligro deja de ser excepcional y pasa a formar parte del paisaje diario. Y eso, como sociedad, no podemos permitirlo.

Por Marianela Henriquez

12 COMENTARIOS

  1. El principal problema está en que las autoridades competentes no aplican las sanciones debidas a los motociclistas imprudentes. En cada semáforo en rojo donde hay presencia de agentes de los AMET, si se observa un motorista pasando en rojo, no se toman medidas. Considero que el día en que exista un control más riguroso por parte de los AMET y se apliquen sanciones mucho más drásticas, se empezará a ver un cambio.

  2. Quiero felicitar a la persona que tuvo la valentía y la claridad para describir la realidad que vive el transporte en el Gran Santo Domingo. Resulta lamentable y preocupante que, aun existiendo autoridades responsables, esta situación continúe sin una intervención efectiva.
    Da pena y vergüenza ver cómo quienes laboran en el transporte —conductores y cobradores— realizan su trabajo bajo miedo y estrés, producto de decisiones inadecuadas y del mal manejo por parte de los organismos competentes.
    Ojalá este llamado de atención no quede en el vacío y sirva para que las autoridades asuman su rol con responsabilidad y compromiso, garantizando un sistema de transporte digno, seguro y ordenado para todos.

  3. Este tema es parte del diario vivir Dominicano. Espero que este llamado de atencion sea escuchado por las autoridades pertinentes para que sean movidas a hacer lo que tienen que hacer.

  4. En esta publicación se aborda un tema sensible de nuestro país, un problema que nos afecta significativamente a todos: la circulación de los motoristas en nuestras calles. Esta situación no solo representa un peligro para los transeúntes, sino también para los ciudadanos en general.

    El uso de la motocicleta como medio de transporte en un país donde el combustible es costoso presenta varias ventajas: es un medio más económico, de fácil financiamiento, útil como herramienta de trabajo y con menor consumo de combustible. Sin embargo, su principal desventaja, que supera con creces todas las ventajas mencionadas, son los accidentes de tránsito provocados por los motoristas. Estos generan un aumento considerable en el número de siniestros, la saturación de los hospitales y un elevado costo para el Estado debido a las atenciones médicas requeridas por los accidentados.

    La característica más marcada entre muchos conductores de este medio de transporte es la imprudencia, un factor que agrava de manera crítica la problemática vial del país.

  5. La ciudadanía está muy cansada de los motoristas y su mal comportamiento, las autoridades deben realizar acciones para regular este mal.

    Si como ciudadanos aportamos lo que nos corresponde y alzamos la voz podremos ir en conjunto buscar soluciones factibles que favorezcan nuestro país.

  6. QUE INCREIBLE QUE PUDIERA ESCRIBIR Y REDACTAR LO QUE TODOS VEMOS DESDE HACE AÑOS, SIN DUDA SON MULTIFACTORES LOS PROBLEMAS COMO SERAN MULTIFACTORES LA SOLUCIONES ME GUSTA LA SUGERENCIA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

  7. Por fin una ciudadana se expresa por escrito, ya que la mayoría de las personas nos quejamos de los motociclistas o motoristas, como los llamamos los dominicanos— por la forma en que conducen en las calles. Además, no respetan las señales de tránsito y suelen cruzar delante de los vehículos, poniendo en riesgo su vida y la de los demás.
    Se hace necesario que sean regulados, pues, aunque muchas personas utilizan la motocicleta por ser un medio de transporte rápido, es indispensable tomar medidas para corregir estas conductas.
    Es relevante destacar que hay motoconchistas extranjeros que casi no hablan bien el español, de qué forma obtienen esas motocicletas, puesto que para comprarla deben tener un documento?.
    En el K9 en la salida del metro son tantos que le es difícil a los peatones caminar por los alrededores, porque pueden atropellar a cualquier persona.

  8. Por fin una ciudadana se expresa por escrito, ya que la mayoría de las personas nos quejamos de los motociclistas —o motoristas, como los llamamos los dominicanos, por la forma en que conducen en las calles. Además, no respetan las señales de tránsito y suelen cruzar delante de los vehículos, poniendo en riesgo su vida y la de los demás.
    Se hace necesario que sean regulados, pués aunque muchas personas utilizan la motocicleta por ser un medio de transporte rápido, es indispensable tomar medidas para corregir estás conductas.

  9. Excelente comentario, hoy en día tenemos que salir de nuestro hogar con temor porque no sabemos con qué imprudente nos toparemos. Es un estrés

  10. Entiendo que este artículo expone claramente la situación actual de los motoristas. Las autoridades deben crear políticas públicas para resolver esta situación.

  11. Se deben aplicar las sanciones pertinentes, es muy incómodo salir a las calles y encontrarse con la falta de respeto de muchos motoristas.

  12. Muy cierto, el andar en la calle se ha vuelto un deporte de alto riesgo y gran parte de esto se debe a la imprudencia de los motoristas.
    También hay que mencionar su total falta de cuidado por los vehículos de los demás.

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