Durante décadas, las campañas electorales en la República Dominicana se han realizado bajo una lógica artesanal: intuición, memoria histórica, liderazgo personal y movilización emocional. Este modelo dejó de ser eficiente. El siglo XXI exige campaña moderna con asesoría electoral, técnica y profesional.
En RD, los partidos tradicionales siguen creyendo que las elecciones se ganan con caravanas multitudinarias, vallas estratégicamente colocadas, jingles publicitarios pegajosos, y una obscena repartición de dinero, muchas veces de origen difuso.
La campaña electoral pautada para celebrarse en el 2028, podría ser una frontera histórica, donde se definirá si la política dominicana continúa atrapada en la liturgia repetitiva del pasado, o asume la lógica estratégica del siglo XXI.
Con la irrupción de la inteligencia artificial aplicada al análisis de datos para determinar el comportamiento electoral histórico y predictivo; la micro – segmentación conductual, la inteligencia territorial; la cartografía electoral; así como, los sistemas de monitoreos en tiempo real, que obviamente no son adornos tecnológicos, sino, parte del nuevo ecosistema para la ejecución de campañas electorales en el siglo XXI.
Probablemente en el 2028, estaremos ante un nuevo punto de inflexión, caracterizado por la toma de decisiones
basada en evidencia, territorio entendido como un sistema dinámico y un elector reconocido como sujeto específico, no como masa abstracta.
No se trata solo, de modernas herramientas y nuevos métodos, sino, de evolucionar hacia una nueva cultura político – electoral.
Que Dios bendiga a la República Dominicana.
Por Freddy Roa



