Estados Unidos reafirmó su compromiso con la estabilidad y la seguridad de Haití durante un encuentro entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, en el marco de la 50.ª reunión de jefes de Gobierno de Comunidad del Caribe (Caricom), celebrada en San Cristóbal y Nieves.
Durante la reunión, Rubio reiteró la importancia de enfrentar con firmeza a las bandas armadas que controlan amplias zonas del territorio haitiano y aseguró que Washington continuará respaldando los esfuerzos de seguridad, especialmente a través de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF). Subrayó además que Estados Unidos exigirá responsabilidades a quienes financien o respalden a estos grupos, incluidos actores políticos implicados en la desestabilización del país.
El jefe de la diplomacia estadounidense explicó que la GSF se encuentra en proceso de fortalecimiento, aunque reconoció limitaciones en materia de financiamiento. En ese sentido, indicó que se están gestionando aportes de países donantes y destacó que la fuerza operará bajo los auspicios de la ONU, lo que permitiría una mayor coordinación internacional y respaldo institucional para apoyar a las autoridades haitianas en la recuperación del control territorial.
Por su parte, Fils-Aimé aseguró ante los líderes regionales que su gobierno está logrando avances en la lucha contra las pandillas y mantiene la meta de celebrar elecciones este año. Destacó la firma del llamado “Pacto Nacional para la Estabilidad y la Organización de Elecciones”, suscrito por la mayoría de los partidos políticos, que regula el periodo de transición y fija la primera vuelta de los comicios para el 30 de agosto, condicionada a la creación de un entorno seguro.
En el plano operativo, la Policía Nacional de Haití informó sobre recientes acciones contra grupos armados, incluyendo una operación en Kenscoff, al sur de Puerto Príncipe, donde murieron al menos 16 presuntos pandilleros.
Haití atraviesa una profunda crisis política y social, marcada por altos niveles de violencia. Según la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en el país (Binuh), casi 6.000 personas han muerto y más de 2.700 han resultado heridas en 2025 debido a la actividad de las bandas y a los operativos de seguridad, lo que refleja la magnitud del desafío que enfrenta el país caribeño.



