SANTO DOMINGO, RD.- En diciembre del 2016 Latinoamérica recibió de regalo de navidad desde los Estados Unidos, la noticia de que la constructora más grande de Brasil, ODEBRETCH, había acordado pagar US$3,500 millones a ese país de multa, y admitió ser culpable del pago de sobornos en 12 países siendo República Dominicana uno de los mencionados.
Primera verdad, fue ODEBRETCH quien confesó y pagó, no sabemos porque una compañía multinacional puede confesar un delito y pagar por ello si no ha ocurrido; hasta el más tonto sabe que hubo reparto de dinero para la adjudicación de los contratos de la compañía brasileira.
A partir de esa confesión, que llevó a la cárcel a Marcelo Odebretch, quien también confesó que Venezuela, Panamá y República Dominicana fueron los países donde se entregó más dinero en sobornos.
En ese mes de diciembre del 2016, solo habían pasado 4 meses desde que comenzara el segundo mandato del presidente Danilo Medina, quien de un modo inexplicable y sorpresivo, había colocado en la Procuraduría General de la República, a un abogado llamado Jean Alan Rodríguez, sin ninguna experiencia en materia penal.
La segunda verdad es, que el «arroz con mango» de los allanamientos y sometimientos realizados por la PGR de la época, fueron el augurio de que en la RD ese caso, el más grande cometido y aceptado por empresa alguna en la historia, quedaría impune en nuestro país, pues antes que una investigación sería, el trato que le dieron fue el de un show de televisión.
Todo un show, porque la tercera verdad es que Odebretch confesó el pago de US$92 millones en sobornos en RD, y aceptó pagarle al país US$182 millones, el doble de lo pagado en el soborno; nadie los obligó, ni nadie les va a creer que ese pago se realizó por lo mucho que adoraban a la RD.
Entonces, si confesaron en EEUU y también en RS que sobornaron funcionarios públicos para obtener contratos como los de los túneles y elevados de Santo Domingo, la autopista del Coral y otras obras, ¿porque la impunidad es el manto que cubrió ese caso en nuestro país?
Aquí hay que decir, que en Brasil este caso llevó al cierre de Odebretch, se trasladó a otras empresas de ese país, varios hoy expresidentes cayeron en la cárcel, y el impacto político fue tan brutal, que ha cambiado la correlación de fuerzas entre las llamadas «izquierda y derecha» en todo el continente.
La cuarta verdad, es que el reparto del dinero de Odebretch en la RD le tocaba al intermediario escogido por ellos, el único país de los mencionados que tenía un interlocutor, famoso además en el congreso nacional y por eso se le bautizó como el «hombre del maletín», era República Dominicana y para caer la red debía este confesar o llevarlo a la confesión.
Esa es la verdad «honda y lironda», no se demostró en un tribunal quienes aceptaron dinero del soborno en el caso Odebretch, porque la corrupción es un tema transversal a toda nuestra sociedad, no porque todos los mencionados eran y son santos inocentes, simplemente los ladrones se pusieron de acuerdo para que nadie cayera.
No sé porque lo de Odebretch me trae al recuerdo el tango «Cambalache»: «hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, pretencioso estafador, y todo es igual, y nada
es mejor, ¡Lo mismo un burro que un gran profesor!
¡Pobre País!
Por Humberto Salazar



