SANTO DOMINGO, RD.- Una noche de los años 70, el presidente de la Republica de ese entonces, el Dr. Joaquin Antonio Balaguer Ricardo, sorprende al país con esas celebres palabra: Reconozco que la corrupción se detiene en la puerta de mi despacho.
Estas celebres palabra han quedado en la historia, y en la memoria de muchos ciudadanos, pero pocas personas incluyendo del ámbito político, no saben de manera particular, que hechos, que situaciones dieron origen a que el presidente Balaguer, en un discurso sin ser anunciado a la nación, pronunciara estas celebre palabras.
Precisamente esas son las razones que me motivan a escribir este artículo, en virtud de que uno de los amigos inseparables, del protagonista de esta narrativa, Rafael, fue quien me narró de forma detallada, las razones que tuvo el presidente Dr. Joaquin Balaguer Ricardo, para pronunciar esas celebres palabras.
Moncito el Cacú se dirige al Palacio Presidencial, en compañía de Rafael, quienes eran amigos de Infancia del general Paredes, uno de los asistentes del presidente Balaguer, nacido en el municipio de Pimentel, y sus dos amigos Moncito el Cacú, de oficio sastre, y Rafael. Quienes, por su cercanía a el General Paredes, fueron designado con una sinecura como Inspectores de la presidencia, designación que le permitía acceso libre a donde su amigo, el general Paredes.
Todo andaba bien, cuando el general terminaba sus servicios, se reunían a jugar domino y compartir. Conviene señalar que la mayoría de las personas de esa época, asumían que los militares tenían muchos poderes, pues era archiconocido, que en el país había dos bandos militares, uno encabezado por el general Neit Rafael Nivel Seijas, y otro por el general Enrique Pérez Perez. En virtud de lo anterior, en una ocasión se le acercó a Moncito el Cacú, un hacendado de la Línea noroeste, solicitándole unas exoneraciones para importar deferentes productos agrícolas, de manera particular habichuelas, con la motivación de abaratar sus precios.
Moncito el Cacú, logró con mucho éxito la consecución de las exoneraciones, y así mismo fue bien retribuido por parte de los beneficiarios, quien, a su vez, beneficio a todos los empleados colaboradores participantes, todos del despacho presidencial. Así se inicia una cadena de consecución de exoneraciones de productos agrícolas, pues muchos hacendados de la Línea noroeste, enterados de la aprobación de la exoneración, desfilaron hasta donde Moncito el Cacú.
Pasado el tiempo se le acercaron otros empresarios y ciudadanos particulares, solicitando exoneraciones de vehículos no suntuosos, quienes pagaban por las mismas. Luego se le acercaron personas de mas nivel económico, solicitando exoneraciones de vehículos suntuosos, vale decir de Mercedes Benz.
Para el año 1975 -1976, el país presentaba problema de la deuda externa, por ejemplo, en el año 1974, los nuevos préstamos ascendieron US$63.10 millones de dólares, para el año 1976, los nuevos préstamos ascendieron a US$ 131.30, millones de dólares. Por lo anterior el presidente Balaguer, prohíbe las importaciones de vehículos suntuosos, así como la suspensión definitiva de ese tipo de exoneraciones. Las personas interesadas en un vehiculo suntuoso nuevo, no tenían las posibilidades de obtener ese tipo de exoneraciones, ni comprarlo a través de las concesionarias de esos vehículos en el país.
Una persona se acerca a Moncito el Cacú, solicitando la consecución de una exoneración para un vehiculo suntuoso, y que la misma se pagaría muy bien. Pero como señalamos mas arriba, estaban totalmente prohibidas, por tanto, las consecuciones de este tipo de exoneraciones, deben ser a través de un cambalache o chanchullo, como en efecto ocurrió. Cambalache que consistía en como sigue: se presentaba como una exoneración de producto agrícola, habichuelas, luego de ser filtrada por dos personas-filtro del despacho presidencial, y ser aprobada con su número de oficio, se cambiaba por la exoneración del vehiculo suntuoso.
Fue asi como Moncito el Cacú, consiguió con la participación y colaboración de empleados del despacho presidencial, cantidades de exoneraciones para vehículos suntuosos, de acuerdo a Rafael, el otro amigo del general paredes, me dijo lo siguiente: el general Neit Rafael Nivar Seijas, jefe de la Policía Nacional, y cabeza de uno de los dos bandos militares del país, se hizo entrañable amigo de Moncito el Cacú, a quien le consiguió para él y allegados, muchas exoneraciones de vehículos suntuosos. No había una fiesta que el general Nival Seijas, no invitara a Moncito el Cacú.
Las concesionarias de vehículos suntuosos del país, viendo que para ellos había una prohibición, pero los vehículos seguían Ingresando por lotes al país. Se dirigieron al presidente Dr. Joaquin Balaguer, con estas palabras: señor presidente, a nosotros que pagamos impuestos, usted nos prohíbe traer vehículos suntuosos, pero a los que no pagan impuestos, se lo aprueba por lotes. Ante tales aseveraciones hecha en público, el presidente Balaguer, le responde, búsqueme una, búsqueme una que yo haya firmado, al otro día le fue enviada al Palacio Nacional, varias cajas de copias de expedientes completos con “supuesto oficios firmados por él”. A lo que el presidente Balaguer respondió: “Esa sombra me perseguirá de por vida”.
Todo parece indicar, que sus lacayos interpretaron la situación a su manera o se trataba de un mensaje subliminar. A partir de ese momento, se inicia una investigación, que derivó en una persecución contra todo el personal del Palacio Nacional, que de acuerdo a la señalada investigación estuvo involucrado en esos trastrueques de oficios presidenciales, de acuerdo a Rafael, no se sabe la suerte que corrieron, tampoco fueron procesado en los Tribunales de la República.
Todos los empleados que la investigación determinó haber participado, señalaron a Moncito el Cacú, como «El Cabecilla». Antes de continuar, quiero dejar muy claro, que el General Paredes, de acuerdo a Rafael, desconocía totalmente de los trastrueques de oficios presidenciales, que su amigo Moncito el Cacú dirigía.
Moncito el Cacú, enterado de la suerte dantesca de los empleados del entorno despacho presidencial, inmediatamente envía a su esposa a comprar un vuelo, para viajar o más bien para escapar hacia Estados Unidos.
Mientras esperaba en su casa, la llegada de su esposa con el pasaje de avión para salir del país, Moncito el Cacú, se dispone a lavar su vehiculo en pantalones corto y con chancleta de goma, un vehiculo Lincoln Continental negro. En ese momento llegan varios vehículos a su casa, con un aparataje único, y le preguntaron a Moncito el Cacú, el dueño de ese vehiculo donde está, a lo que el mismo Moncito el Cacú, le contesta, el salió al supermercado a comprar algunas cosas para la casa, en compañía de su esposa, espérenlo deben llegar pronto; quien parecía ser el comandante le pregunta, que es usted de él, a lo que Moncito contesta, yo le lavo el carro, le hago algunos mandados, soy de su confianza, y asi mismo procede a brindarle diferentes refrigerios.
Luego de brindarle los refrigerios, inmediatamente se mete en la habitación, asi mismo, recoge una maleta que tenia previamente preparada, y se escapa de los personeros, que se encontraban de visita no invitadas en su casa. Moncito el Cacú, se dirige hacia el aeropuerto con su pasaje de avión comprado por su esposa, de acuerdo a Rafael, logró montarse en el avión, y asi mismo, fue demostado.
En hora de la noche Moncito el Cacú, es llevado a la zona del mar Caribe, a la altura del km12, próximo donde operaba un matadero de reses, en un lugar que en aquel entonces, decían que había un tiburón muy famoso llamado el Bolo, para lanzarlo al Mar, con pesas incorporada a su cuerpo. Cuando Moncito el Cacú, vio las pesas que le iban a unir, de acuerdo a Rafael, dijo lo siguiente: ustedes me están haciendo esto, porque yo soy del General, busquen en mi cartera y verán, que el general es mi hermano y amigo íntimo mío, cuando él lo sepa ustedes verán.
Dicha estas palabras, inmediatamente un cabo de la policía nacional, le dijo, a cuál general usted se refiere, a lo que Moncito el Cacú dijo a todo pulmón, al general Neit Rafael Nival Seijas, mi jefe y mi amigo, el cabo procedió a revisar la cartera de Moncito el Cacú, viendo sorprendido una cantidad fotos, en las cuales Moncito el Cacú, aparece junto al General Neit Rafael Nival Seijas. El cabo dijo yo soy del general, y casi al unísono del cabo de la policía, un segundo teniente de la policía nacional dijo: yo también soy del general, ante de ejecutarlo debo hablar con el general Neit Rafael Nival Seijas, para saber su parecer.
Es preciso señalar, que, en esa época conocida como los doce años de Balaguer, la lucha entre los bandos militares era muy violentas, como señalamos más arriba, encabezada por los generales Neit Rafael Nival Seijas y Enrique Perez Pérez, por lo era común que algún personaje del bando militar contrario, mandara a hacerle daños a algún colaborador sea civil o militar.
Ya siendo más de las 2.00 A.M, de la madrugada, Moncito el Cacú, es llevado al Palacio de la Policía Nacional, y asi mismo el segundo teniente, llama al general Nivel Seijas, para informarle sobre la situación con Moncito el Cacú, y como el se define amigo suyo, corroborado por una cantidad de fotos en su cartera, el general le contesta, si es mi hermano y lo quiero mucho, conozco de la situación no debiste llamarme, pero eso viene de muy arriba, le pido a mis gentes que se desliguen de eso. El segundo teniente y el cabo, se retiran a su casa.
De acuerdo a Rafael, se decidió ejecutar a Moncito el Cacú, a las 5.00 am, un policía de baja graduación, quien recibía regalos en dinero por parte de Moncito el Cacú, en una forma relámpago, debido a que estaba esposado, le dijo, Moncito que tan grande tu has hecho, pues escuché que a las 5.00 am, tú será ejecutado.
Aproximándose la hora del final de este mundo de Moncito el Cacú, aparecen en el palacio de la policía nacional dos periodistas, uno de los cuales era del Municipio de Pimentel, de la provincia Duarte, compueblano de Moncito el Cacú, quien al verlo esposado como estaba, procede a saludarlo a distancia, Moncito le responde como saludo a la 5.00 am, me van a matar, a la 5.00 am, me van a matar, y asi se mantuvo voceando, hasta que fue encerrado en una cerda del palacio policial.
Esos periodistas que cubrían esa fuente, uno era de la emisora Radio Mil, y el otro de Radio Comercial. Emisoras que se caracterizaban por sus estridencias para dar algunas noticias, esos medios radiofónicos decían citamos: a las 5.00 de la mañana mataran a Moncito el Cacú, de forma reiterativa y continua. Como si quieran que todo el país lo escuchara. De la casa presidencial, surgió una queja de la filtración de la noticia, a un oficial superior lo responsabilizaron de la imprudencia, quien molesto la emprendió a golpe contra Moncito El Cacú, se dice que con las dos manos le golpeaba los oídos y demás partes del cuerpo, hasta chorrear sangre.
Como habían pasado las 5.00 am, familiares se apersonaron al palacio de la policía, indagando sobre la suerte de Moncito el Cacú, noticia que ya era de dominio de la mayoría de la población. Deciden no presentar a Moncito el Cacú, por la tortura recibida, y se inicia un evento en la salud de Moncito el Cacú, que llega a oído de las altas instancias del palacio presidencial.
Deciden sacarlo del país, para llevarlo a un centro medico fuera del país, para tales fines, se emite un decreto nombrándolo coronel de la policía nacional, y Moncito el Cacú es sacado en un avión de la Fuerza Area Dominicana (FAD), regresando al país con aparatos para oír, y otras lecciones permanentes. Es llevado al palacio Nacional, el presidente Joaquin Balaguer, le dice me alegro por tu salud, no sabía que te habían hecho eso, me entere por las noticas. Le ofrecen una diputación, quien la acepta y Moncito el Cacú, es postulado en una terna para diputado, en virtud de una presunta renuncia de un legislador, ocupó esa posición hasta agosto del año 1978.
Como se puede observar, las célebres: frases La Corrupción se detiene en la puerta de mi despacho, no tenia nada que ver con la corrupción imperante en el país, que ciertamente la había, en modo alguno, solo se refería al Despacho Presidencia, para decirle a los concesionarios de vehículos suntuosos, quienes le habían llevado al palacio nacional, varias cajas de presuntas aprobación de exoneraciones de vehículos suntuosos, con estas celebres palabras, aceptaba que existían, esas firmas no contaban con su aval.
Por Pedro Pablo Ramírez Peña



