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¡Por eso estamos como estamos!

NUEVA YORK.- Faltan dos años para el próximo circo electoral en la RD. Circo, porque es un espectáculo que se repite cada 4 años, con los mismos animales, los mismos domadores, los mismos administradores, y las mismas reglas impuestas por los dueños del show. Nada cambia, el final siempre es el mismo, con la excepción del costo del circo, el cual cada 4 años sube una moña millonaria haciendo a los dueños multimillonarios en un solo día. Se espera que el show en el 2028 se eleve a los billones de pesos en costos de propaganda, campañas electorales, publicidad, compra de votos, pica-pollos, y las famosas canastas con arroz, habichuelas y aceites que nunca faltan.

Aquí no hay nada nuevo, todo se conoce, es la misma vaina de siempre y se repite cíclicamente para engañar al pueblo y forzarlo a votar, no por el que el pueblo quiera, sino por lo que los dueños del circo y sus amos del norte quieran o dispongan. No olviden que esto es un negocio, y en los negocios mandan los dueños, los empresarios, el resto no tiene poder, tan solo obediencia y sometimiento.

Por otro lado, la audiencia, la muchedumbre (los votantes) cansados de ver lo mismo, conocen de antemano los integrantes del circo: reconocen los animales políticos (tigueres, leones, etc.) participantes, sus domadores, los administradores y desde luego como terminara el show. El proceso, aunque faltan dos años, está ya en camino avanzado, casi listo. Los candidatos están calentando el internet, los medios, la radio y la televisión. Algunos nuevos (pero ministros o senadores conocidos) dándose más a conocer y los viejos, veteranos de la politiquería, guisando a ver si vuelven al poder a gobernar y regresar hacer lo mismo que han hecho siempre es decir nada.

Del otro lado del muro están los dueños del voto, los que producen las riquezas (los trabajadores), los que trabajan de sol a sol por un mísero salario que a penas les cubre sus necesidades básicas para sobrevivir. Ellos, los trabajadores son los que producen el “plusvalor”, es decir el trabajo no pagado, el cual los candidatos empresarios mafiosos se apropian (roban) y aumentan sus fortunas sin trabajar.

Los miembros del circo son requete conocidos. Todos viven del negocio de la política, y de los frutos del trabajo ajeno producido por los votantes, es decir los trabajadores. Entre ellos tenemos los de siempre, los dominantes. Abinader, Leonel, Danilo, Hipolito, etc. Sobre ellos, no tiene sentido hablar, pues ellos mismos por sus acciones perversas, de endeudamiento, violación de la soberanía del país, narcopolítica, traspaso de activos del estado (CORDE), aeropuertos, industria turística, industria mineral, y acuerdos lesivos en contra el país, con el sector privado y las transnacionales extranjeras. Hablar de estos personajes es perder el tiempo pues desde mi perspectiva son las mismas clases de gentes, sin distinción alguna entre ellos.

Tampoco gastare energías hablando de los nuevos “politicuchos”, aspirantes a reemplazar y heredar a los que han destruido el país, con el negocio de la Narcopolítica, porque para mí estos pupilos, son también todos del mismo “paquete” neoliberal y de una forma u otra, están ligados a los que hoy gobiernan, sea por vía familiar (hijos e hijas), como testaferros, o como agentes de las familias más poderosas del país. Abinader (Vicini), tutelan a su pupilo, Collado; Leonel, a su hijo Omar; Danilo a su “penco” (bipolar autista) Gonzalo, e Hipólito, a su hija Carolina. Es una especie de “Cosa Nostra” donde las familias (bajo acuerdos secretos) se reparten el poder, los negocios, el turismo, villas, playas privadas, y demás riquezas. En RD, generalmente, las nuevas generaciones de políticos siguen el mismo camino de sus padres en la política, en la sociedad, y en los negocios. Estas gentes son un cáncer mortal, pero, colectivamente, no nos damos cuenta; pues de lo contrario no estaríamos cómo estamos.

Mientras que la sociedad indefensa, hambrienta, desesperada de miserias, está obligada a aceptarlos y votar por ellos. Esa es la llamada democracia imperante en el país, la que han creado, la de ellos, la de unas pocas familias. El resto, las grandes mayorías, tienen que conformarse con las dadivas, los pica pollos, los sueldos miserables, y vivir en las favelas de miserias con la delincuencia que los acecha entrando y saliendo de sus casas. ¿Qué se puede esperar de esa nueva clase sucesora que no sea algo aún peor que lo que han hecho sus tutores y primogenitores? Al fin y al cabo, hijo de gato caza ratón. ¿Y que me dicen de las instituciones del Estado? Justicia, congreso, ayuntamientos, ministerio público, PN, FA, JCE, Banco Central, Contraloría, Fiscalía, etc. ¿Vale la pena hablar de ellas? La respuesta es no, como diría un ruso, “Niet”. No vale la pena, tan solo basta saber leer un poco e ir a los pocos medios independientes (los otros no escriben nada de esto) y ver y leer como estas instituciones están destruidas y difamadas por la flagrante corrupción, la indolencia y el robo interno. Lo peor, sin embargo, es que, por ahora, y en las actuales condiciones, no se puede hacer nada al respecto.

La Republica Dominicana, seguirá siendo gobernada por los peores seres humanos del planeta. Por los más malvados y deshonestos, por los más sádicos. El país está gobernado por un (alrededor de) 10% de la población cargada de los genes activos relacionados a la psicopatía, y la falta de empatía hacia las grandes mayorías. Si esas gentes fueran examinada médica-científicamente, estoy 100% seguro que la mayoría de ellos tendrían esos genes plenamente activados. Lo desafortunado de todo esto es que la inmensa mayoría de la población dominicana no tiene conciencia social de tales factores genéticos y de cómo estos genes están directamente relacionados al comportamiento humano; ese mismo comportamiento que ha transformado nuestro país de una vez que fue un paraíso terrestre, en un verdadero infierno terrestre. La gente que colabora con corruptos, criminales, mentirosos, sádicos, ladrones y asesinos, serían básicamente la misma cosa, psicópatas; mientras que, quienes colaboran con gente honesta y sincera, con gente de corazón, con gente humana y operativa (en vez de oportunistas y corruptos), esa gente sería normalmente otra clase de gente, o sea, serían gentes relativamente buenas, como es la mayoría de la población del país.

RD está gobernada por lo peor de la raza humana posible. Si nosotros los dominicanos, con todas las herramientas que hemos tenido a nuestra disposición, a lo largo de nuestra historia reciente, no hemos podidos evitar llegar a este desastre que tenemos hoy, sin ser pesimista, podemos asegurar que jamás podremos hacerlo, en las actuales condiciones y con los actuales protagonistas. Lamentablemente, nuestros genes, los de un pueblo noble, desarrollado durante siglos de represión y de subyugación a los más malvados de nuestro entorno, nos ha transformado colectivamente en un pueblo de silenciosos, masoquistas seguidores de ovejas mudas subyugadas a lobos, ratas y tiburones cuyos genes jamás han sido restringidos (o exterminados como ha ocurrido varias veces en la historia) y que siguen desarrollándose aún más con el paso del tiempo, produciendo más y más psicópatas de generación en generación.

Con la elección de Abinader, toda esa gente arriba mencionadas sean o no perredeístas, perremeistas, peledeistas, o de la mal llamada fuerza del pueblo, siguen todos en el poder; entonces debo deducir que la culpa del desastre humanitario en RD no es tan solo de ellos, sino también, de quienes votan y siguen votando permitiendo que esa gentuza sigan en el poder; pero no solo en la presidencia, sino en absolutamente todos los niveles de nuestra sociedad, y eso sigue ocurriendo aun sabiendo los que votan, que lo están haciendo por los peores oportunistas, corruptos y empresarios mafiosos de RD.

La historia del actual desastre humanitario empezó en el 1966, con la dictadura de Balaguer, y ha continuado en toda la historia de RD después, hasta el día de hoy. son los ciudadanos votantes quienes han permitido a veces con brazos abiertos vender sus votos por un dinerito, un pica pollo, o una canasta con un poco de arroz, habichuela, y aceite dentro. Esa acción de los votantes, es lo que permite, que esos políticos perversos, oportunistas, nepotistas, extorsionadores, ladrones, y narcotraficantes existan y sigan existiendo en territorio dominicano disfrazados de líderes políticos.

La relación de los votantes (el pueblo, la victima) con los mercaderes políticos dominicanos (los victimarios) se parece al comportamiento de aquella noble mujer (la victima) de una pareja toxica, donde el hombre (el victimario) le cae a piñazos todos los día y varias veces al día; la viola, la golpea, la insulta, la maltrata, la ofende, la aplasta, le hace pasar hambre y vergüenza, le corta el suministro de agua y luz, no le permite usar el gas doméstico, y no le compra medicamentos cuando se enferma. Pero si uno, o alguien tratara de protegerla a ella (la víctima) de su marido (el victimario) en plena pelea, ella intentaría como ocurre tan a menudo de protegerlo a él para que él no vaya preso, aunque fuera el principal culpable del abuso (continuado).

Hoy, aunque su nuevo marido, Abinader, le prometió, y todavía insiste en que ahora le mejorará su calidad de vida (sin violencia) después de que el más reciente marido, Danilo, la dejó desesperada (en un mar de violencia) y demacrada, sin luz, sin agua, sin gas doméstico, sin combustible, sin ingresos, sin comida nutritiva, sin medicamentos, sin educación para sus hijos, y sin ropa y zapatos, ella sigue inocentemente creyendo en su nuevo marido, Abinader, repitiendo exactamente el mismo trágico comportamiento de una mujer víctima de abusos por parte de su marido. Desafortunadamente, ella sigue soñando (quizás con un nuevo marido en el 2028) con la esperanza de tener una casa amplia, bien pintada, con buenos muebles, con luz y agua, con dinero en su cuenta, y con el orgullo que ella tal vez tuvo alguna vez, sin embargo, mientras sueña fútilmente de tal sueño, su marido actual, Abinader, como siempre, como todos los maridos anteriores (excepto tal vez Juan Bosch), quien le había dado esperanza (antes de derrocarlo), anda moviéndose detrás de su espalda haciéndose pasar por un buen marido, lo cual es absolutamente falso, hasta que venga el próximo marido (en el 2028) perverso y abusador desde esa misma clase de gente; quizás tal vez un padre (Leonel), un hijo (Omar), un testaferro (Collado), o tal vez una hija (la de Hipólito), pero eso sí, que siempre venga del mismo linaje genético ya que ellos no pueden permitirse el exterminio de su linaje, ni tampoco pueden permitir que RD sea gobernada por gente que no tenga esa genética que ellos tienen (por eso mataron a toda una generación de lideres políticos jóvenes anterior a ellos). Este comportamiento ha sido un fenómeno continuo desde el 1963 (derrocamiento de Bosch) y desde la intervención de EE. UU. en 1965 que nos impuso y nos dejó la dictadura de Balaguer, el cual, obedeciendo las órdenes de sus amos, asesino y desapareció del mapa nacional, a toda una generación de lideres jóvenes políticos dominicanos para que ningunos de ellos pudiesen gobernarnos por los próximos 80 años.

¡Así hemos sido moldeados colectivamente, y por eso hoy estamos como estamos!

Por David Marnes

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