Irán acusa a EE. UU. de sabotear negociaciones para poner fin a la guerra, señalando “exigencias excesivas” como principal obstáculo. El reclamo llega mientras crecen las especulaciones sobre una posible reanudación de hostilidades.
La tensión aumentó después de un cambio en la agenda de Donald Trump: el presidente estadounidense anunció que no asistirá a la boda de su hijo por “asuntos de Estado”. En Teherán, esta decisión se interpretó como una señal de que las discusiones no avanzan.
El negociador iraní Mohamad Baqer Qalibaf advirtió que si Trump reinicia el conflicto, la respuesta de Irán sería “aplastante”. Incluso señaló que cualquier nuevo ataque sería más amargo y devastador para Estados Unidos que el primer día de la guerra.
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Qalibaf y el canciller iraní Abás Araqchi sostuvieron conversaciones en paralelo: Araqchi se quejó ante el secretario general de la ONU, António Guterres, de “posiciones contradictorias” y “repetidas exigencias excesivas” de Washington, lo que “perturba” la mediación de Pakistán.
Mientras Pakistán y la ONU insisten en evitar una escalada, Irán también mantiene “en suspenso” varios puntos clave: fin de la guerra en todos los frentes, situación en Líbano, el estrecho de Ormuz, el bloqueo de puertos iraníes y el tema nuclear.
En contraste, medios estadounidenses informaron que Washington contempla nuevos ataques contra Teherán. Según CBS News, militares de EE. UU. se preparan para posibles bombardeos durante el fin de semana o el lunes, lo que incrementa la incertidumbre pese al alto el fuego del 8 de abril y la ronda de negociaciones del 11 de abril.



