La historia detrás del Premio Nobel de Literatura otorgado a Gabriel García Márquez (GABO) en 1982 sigue rodeada de misterio, ya que la Academia Sueca mantiene en secreto los documentos y deliberaciones oficiales durante 50 años. Los archivos relacionados con el autor colombiano permanecerán clasificados hasta dentro de una década.
Sin embargo, diversos testimonios y episodios históricos apuntan a que el escritor sueco Artur Lundkvist fue clave en el reconocimiento mundial del autor de “Cien años de soledad”. García Márquez incluso lo definía como su “padrino literario”.
Lundkvist, uno de los intelectuales más influyentes de Suecia en el siglo XX, desarrolló una profunda conexión con América Latina tras varios viajes por la región y una intensa relación con escritores hispanoamericanos, incluyendo a Gabriela Mistral y otros grandes autores del continente.
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En 1968, Artur Lundkvist ingresó a la Academia Sueca y se convirtió en el único miembro capaz de leer literatura en español con fluidez. Desde esa posición impulsó candidaturas de autores latinoamericanos y defendió sus obras dentro del jurado del Nobel.
La amistad entre García Márquez y Lundkvist fue cercana y duradera. El colombiano admiraba la enorme biblioteca de literatura hispana del sueco y reconocía públicamente la influencia que tenía dentro de la Academia Sueca sobre el destino de las letras latinoamericanas.
La publicación en sueco de “Crónica de una muerte anunciada” en 1982 y el respaldo literario de Lundkvist habrían sido factores determinantes para que García Márquez conquistara ese mismo año el Premio Nobel de Literatura, consolidándose como una de las figuras más grandes de la literatura universal.



